Actualizado Sábado, 18-07-09 a las 18:01
Con amargura contenida adelantó desde la pequeña pantalla el asesinato de Kennedy en Dallas, con entusiasmo de adolescente explicó la llegada del hombre hasta la Luna, con claridad explicó Watergate y como periodista responsable dictaminó con enorme impacto en la opinión pública de EE.UU. la imposibilidad de ganar la guerra de Vietnam. Walter Cronkite, la estrella reluctante de los informativos de la cadena CBS, falleció la noche del viernes en Nueva York a los 92 años tras una larga enfermedad cerebrovascular, dejando atrás una influencia y prestigio imposibles de igualar en el fracturado mosaico de la comunicación de masas actual.
Hijo de un dentista de Missouri, los cimientos de su carrera se forjaron con la agencia United Press durante la Segunda Guerra Mundial. Conflicto en el que se embarcó en misiones de bombardeo contra Alemania, informó del desembarco de Normandía, saltó en paracaídas en Holanda y fue testigo de la batalla de las Ardenas. Cobertura que remató contando los juicios Nuremberg y el comienzo de la Guerra Fría desde Moscú.
En 1950 fue fichado por el también legendario Edward Murrow para la CBS, ayudando a gestar sus pioneros servicios informativos. En 1962 se hizo cargo del telediario "CBS Evening News". Puesto en el que Cronkite ayudaría a definir el papel de "anchorman", es decir el presentador que da continuidad a ese compendio noticioso de poco más de 22 minutos que son los telediarios de máxima audiencia en Estados Unidos.
Fue en ese cometido donde se ganó su reputación de seriedad, confianza y concisión reflejadas tanto en la frase con la que despedía sus emisiones -"Y así son las cosas"- como en el apelativo de ser capaz de generar la mayor confianza posible entre su audiencia. En 1981, se jubiló y pasó sus responsabilidades a Dan Rather. Una decisión de la que se arrepintió en cuestión de 24 horas e intentó compensar trabajando en toda clase de programas especiales.
El presidente Barack Obama, al lamentar la muerte de un verdadero icono nacional, ha recordado que Walter Cronkite con su voz de barítono forjó un estándar por el que desde entonces es juzgado todo el periodismo audiovisual: "Fue una voz de certidumbre en un mundo incierto. Nos invitó a creer en él y nunca nos defraudó"


