El jefe del Estado Mayor británico, Richard Dannatt, a la derecha, estrecha la mano de un soldado en Afganistán / AP
Actualizado Viernes, 17-07-09 a las 06:06
Para mortificación de Gordon Brown, el general Richard Dannatt, jefe del Estado Mayor británico, ha visitado a las tropas del Reino Unido en Afganistán utilizando un helicóptero norteamericano. Ante la estufefacción de Downing Street, el general ha denunciado con ese gesto la falta de aparatos propios, algo que Brown insiste en negar.
“Es algo evidente”, respondió el jefe de las Fuerzas Armadas a las preguntas de la prensa durante su visita ayer a la población afgana de Sangin. “Si me desplazo en un helicóptero norteamericano es porque no he conseguido uno británico”. Un informe de la Comisión de Defensa del Parlamento da hoy la razón a Dannatt, inclinando el pulso en favor de éste.
Aunque fuentes gubernamentales acusan al general de estar “haciendo política”, Brown ha preferido asegurar que toma las posiciones de Dannatt como “puramente militares”.
La “bomba” del general amenaza con dinamitar los últimos puentes de la enrarecida relación entre la cúpula del Ejército y Downing Street a resultas de la campaña en Afganistán. En marzo, Dannatt pidió un refuerzo de dos mil soldados. Brown sólo ha enviado setecientos. Fuentes del Estado Mayor han sugerido que con más medios y efectivos (en la actualidad hay nueve mil soldados británicos y sólo 23 helicópteros), no se habrían producido tantas muertes como las registradas los últimos días, superando ya las bajas de Irak. Brown ha negado en el Parlamento falta de equipamento.
En lo que parece una huida hacia adelante, cuando sólo le queda un mes para dejar su cargo por jubilación, el general Dannatt está dando rienda suelta a sus posiciones tradicionalmente críticas. En la primera entrevista después de que en agosto de 2006 fue elevado a jefe de las Fuerzas Armadas, Dannatt afirmó que la presencia en Irak “exacerbaba” los problemas de seguridad y se declaró partidario de una pronta retirada, apreciaciones que de inmediato se vio obligado a matizar por presiones de Downing Street.
Anglicano de rama evangélica, el general estuvo luego también en el foco de la polémica por llamar a un retorno a los valores judeocristianos para contrarrestar “la amenaza islamista” en la sociedad británica. Aunque controvertidas, sus apreciaciones han venido contando con un amplio respaldo de los ciudadanos.


