
Barack Obama caminaba ayer por el Ala Oeste de la Casa Blanca para dirigirse a la prensa | AFP
Una ley promulgada en 1996 con Bill Clinton
El dúo Helms-Burton
Conocida por sus patrocinadores, el fallecido senador Jesse Helms y el diputado Dan Burton, la ley Helms-Burton fue promulgada el 12 de marzo de 1996. En un principio no contaba con el respaldo del entonces presidente Bill Clinton, pero la legislación terminó de prosperar cuando cazas cubanos derribaron dos avionetas del grupo «Hermanos al rescate».
Extraterritorialidad
La ley fue denunciada por la comunidad internacional como un intento de imponer a terceros países el bloqueo económico aplicado por Washington a Cuba desde 1962. La ley incluye represalias contra empresas de terceros países con negocios con Cuba, incluida la prohibición de entrada a EE.UU. para sus ejecutivos. La legislación también impide reanudar plenas relaciones con La Habana mientras los Castro estén en el poder.
Patrimonio en juego
Coca-Cola, Texaco, Colgate y ATT son algunas de las empresas expropiadas por Castro, con un valor estimado en 15.000 millones de dólares.
Jueves, 16-07-09
Por primera vez en su mandato, pero siguiendo una pauta ya marcada por sus antecesores Bill Clinton y George W. Bush, el presidente Obama notificó en la madrugada de ayer al Congreso su intención de prescindir de uno de los elementos más polémicos de la legislación Helms-Burton, aprobada en 1996 para endurecer el bloqueo económico a Cuba: la posibilidad de entablar demandas ante la Justicia de Estados Unidos contra empresas extranjeras que se benefician de propiedades cubanas expropiadas a sus dueños originales.
Con un lenguaje calcado a los términos utilizados por la Administración Bush, el presidente Obama ha anunciado a la cúpula del Legislativo federal una nueva suspensión de seis meses para las disposiciones extraterritoriales de la ley a partir del próximo 1 de agosto. Según la carta, la prorroga adicional «es necesaria por los intereses nacionales de Estados Unidos y servirá para acelerar la transición de Cuba hacia la democracia».
La suspensión casi rutinaria hace referencia a las demandas a empresas de terceros países contempladas en el Título Tercero del Acta de Libertad y Solidaridad Democrática para Cuba, más conocida como «Ley Helms-Burton». Este texto legislativo -que, en el caso de España, afectó a las actividades de empresas como Sol-Meliá, Tabacalera o el BBVA- es una puerta abierta para aquellos ciudadanos estadounidenses que perdieron propiedades en la revolución cubana de 1959, y que ahora son explotadas por empresas de otros países.
Amenaza de represalias
Desde un principio, la Unión Europea, Canadá y otros socios comerciales de La Habana rechazaron estas provisiones, denunciadas como un intento de imponer a terceros países el bloqueo económico aplicado por Estados Unidos a Cuba desde 1962. Hasta el punto de inspirar la formulación de represalias en caso de que Washington procediera con las querellas.
La decisión de la Administración Obama coincide con la reanudación anteayer de conversaciones directas con el gobierno de Cuba sobre inmigración. Reuniones bilaterales, dos veces al año y normalmente a nivel de subsecretario, que fueran suspendidas desde el 2003 por la Administración Bush.
Los nuevos contactos han tenido la forma de una sesión única celebrada en el cuartel general de Naciones Unidas en Nueva York. Un marco que refleja la inexistencia de relaciones diplomáticas formales entre los dos enemigos de la Guerra Fría, que se comunican a través de Suiza. Aún así, ambas partes no han dudado en calificar su retorno negociador como «fructífero». Con la posibilidad de que la agenda se amplíe eventualmente a reanudar el servicio postal directo entre los dos países, la lucha contra el narcotráfico y la asistencia mutua ante desastres naturales.
Más contactos directos
Según ha indicado el Departamento de Estado, el objetivo de estos contactos -que podrían continuar a finales de año en La Habana- es crear un flujo migratorio «seguro, legal y ordenado». Washington contempla un cupo de 20.000 visados de inmigración para Cuba. Pero además, los cubanos sin papeles que logran tocar tierra en Estados Unidos tienen el privilegio de no ser deportados y optar a la residencia en el plazo de un año. Por el contrario, aquellos que son interceptados en el mar, incluso a pocos metros de las costas de la Florida, son deportados a Cuba.
Como gesto inicial de su intento de nuevas relaciones con La Habana, la Administración Obama ya eliminó en abril las restricciones sobre los viajes y envíos de ayuda por parte de cubano-americanos a sus familiares en la isla caribeña. Medida acompañada por Washington de renovados llamamientos para que Cuba asuma reformas democráticas y el respeto a los derechos humanos. Desde sectores del exilio cubano en EE.UU., se insiste en que el régimen castrista está siendo recompensado por cambios que están muy lejos de hacerse realidad.


