Hillary Clinton, en un anticipado discurso ante el Council on Foreign Relations en Washington, reiteró ayer el interés de la Administración Obama por mantener negociaciones con Irán, a pesar de la «deplorable e inaceptable» represión ejercida por el régimen integrista durante su crisis post-electoral.
Según la secretaria de Estado: «Ni el presidente ni yo tenemos ilusiones de que el diálogo directo con la república islámica vaya a garantizar el éxito. Pero también entendemos la importancia de intentar vínculos con Irán y ofrecer a sus líderes una opción clara: unirse a la comunidad internacional como un miembro responsable o continuar hacia un mayor aislamiento».
La responsable diplomática destacó también que el tiempo se está agotando para una respuesta de Irán. Según sus advertencias, la actual oportunidad «no va a permanecer abierta indefinidamente». Con un plazo tentativo fijado por el G-8 hasta la próxima asamblea general de la ONU en septiembre. Momento en el que se impulsarán nuevas sanciones si Irán sigue negándose a negociar sobre su programa nuclear.
A este respecto, el presidente de turno de la UE, el primer ministro sueco, Carl Bildt, mostró su sintonía con la Casa Blanca al asegurar también que «la comunidad internacional hace frente a difíciles decisiones... en las próximas semanas o meses, pero no mucho tiempo más».
Las negociaciones sobre las ambiciones nucleares de Irán se han visto influencidas en el último mes por los protestas tras las elecciones del 12 de junio. En un Irán con decenas de reformistas en la cárcel, el ex presidente Hachemi Rafsanyani -rival político del presidente Mahmud Ahmadineyad- oficiará mañana la oración en la Universidad de Teherán donde se darán cita el líder de la «ola verde», Mir-Husein Musavi, y el también reformista y ex presidente Mohamed Jatamí.


