Por primera vez en su mandato, pero siguiendo la pauta ya marcada por sus antecesores Bill Clinton y George W. Bush, el presidente Obama ha notificado al Congreso su intención de prescindir de uno de los elementos más polémicos por su carácter extraterritorial de la legislación Helms-Burton aprobada en 1996 para endurecer el bloqueo económico a Cuba: la posibilidad de entablar querellas ante la Justicia de Estados Unidos contra empresas extranjeras que se benefician de propiedades cubanas expropiadas a sus dueños originales.
Con un lenguaje calcado a los términos utilizados por la Administración Bush, el presidente Obama ha anunciado a la cúpula del Legislativo federal una nueva suspensión de seis meses para estas querellas a partir del próximo 1 de agosto. Según la carta, la prorroga adicional "es necesaria por los intereses nacionales de Estados Unidos y servirá para acelerar la transición de Cuba hacia la democracia".
La suspensión casi rutinaria hace referencia a la opción de querellas contempladas en el Título Tercero del Acta de Libertad y Solidaridad Democrática para Cuba, más conocida como Ley Helms-Burton. Este texto legislativo -que en el caso de España ha afectado las actividades de empresas como Sol-Meliá, Tabacalera o el BBVA- contempla que ciudadanos estadounidenses puedan querellarse por propiedades que perdieron en la revolución cubana de 1959 y que ahora son explotadas por empresas de otros países.
Desde un principio, la Unión Europea, Canadá y otros socios comerciales de La Habana han rechazado estas provisiones, denunciadas como un intento de imponer a terceros países el bloqueo económico aplicado por Estados Unidos a Cuba desde 1962. Hasta el punto de inspirar la formulación de represalias en caso de que Washington procediera con las querellas.
Debate sobre la inmigración
La decisión de la Administración Obama ha coincidido con la reanudación este martes de conversaciones directas con el gobierno de Cuba sobre el tema de inmigración. Reuniones bilaterales, dos veces al año y normalmente a nivel de subsecretario, que fueran suspendidas desde el 2003 por la Administración Bush.
Los nuevos contactos han tenido la forma de una sesión única celebrada en el cuartel general de Naciones Unidas en Nueva York. Un marco que refleja la inexistencia de relaciones diplomáticas formales entre los dos enemigos de la Guerra Fría que se comunican a través de Suiza. Aún así, ambas partes no han dudado en calificar su retorno negociador como "fructífero". Con la posibilidad de que la agenda se amplíe eventualmente a reanudar el servicio postal directo entre los dos países, la lucha contra el narcotráfico y la asistencia mutua ante desastres naturales.
Según ha indicado el Departamento de Estado, el objetivo de estos contactos que podrían continuar a finales de año en La Habana es crear un flujo de migración "seguro, legal y ordenado". Washington contempla un cupo de 20.000 visados de inmigración para Cuba. Pero además, los cubanos sin papeles que logran tocar tierra en Estados Unidos tienen el privilegio de no ser deportados y optar a la residencia en el plazo de un año. Por el contrario, aquellos que son interceptados en el mar, incluso a pocos metros de las costas de la Florida, son deportados a Cuba.
Washington contempla un cupo de 20.000 visados de inmigración para Cuba
Como gesto inicial de su intento de nuevas relaciones con La Habana, la Administración Obama ya eliminó en abril las restricciones sobre los viajes y envíos de ayuda por parte de cubano-americanos a sus familiares en la isla caribeña. Medida acompañada por Washington de renovados llamamientos para que Cuba asuma reformas democráticas y el respeto a los derechos humanos. Sectores del exilio cubano en Estados Unidos insiste en que el régimen castrista está siendo recompensado por cambios que están muy lejos de hacerse realidad.