
No es el tipo de profesional que vislumbra una oferta externa y presiona inmediatamente para marcharse. Lo primero que valora es su situación deportiva. Ha rendido en el Atlético y prefiere lo bueno conocido que lo dudoso por conocer. Diego Martín Forlán Carazo (Montevideo, 19-5-79) tiene ficha hasta 2011 y siempre ha querido seguir en el club que le ha permitido volver a brillar y establecer plusmarcas de goles. Dos veces «Bota de Oro», el delantero se sintió molesto en el ecuador de la temporada 08-09 al verse en el mercado. Daniel Bolotnicoff, su representante, habló claro con la entidad: una mejora contractual acabaría con la incógnita. Esa oferta se encuentra encima de la mesa.
Ayer volvió a entrenarse
Miguel Ángel Gil Marín (consejero delegado), Jesús García Pitarch (director deportivo), el jugador y su representante pactaron que el futbolista recibiría un aumento de su contrato si no se admite un traspaso este verano. El Pichichi de la Liga pidió inicialmente otros dos años, hasta 2013. El acuerdo podría concretarse en una temporada más y en el crecimiento económico de su ficha. Lo que sí decidió la entidad es que esa propuesta de mejora quedara aparcada para el final del periodo de fichajes, por si llegaba una proposición exterior muy importante que invalidara toda la planificación.
«¡El uruguayo no se vende!»
Finalizadas las vacaciones, el futbolista se incorporó ayer a la concentración de San Rafael, junto a Maxi, Agüero, Asenjo, Perea, Raúl García, Jurado y Roberto. El deseo del «Rubio» es solucionar cuanto antes el dilema.
Los dirigentes del Atlético saben que se ha convertido en un referente de la casa. En la presentación de Sergio Asenjo, dos mil seguidores cantaron «¡uruguayo, uruguayo!». La afición aprovechó la presentación del guardameta para lanzar un mensaje. «¡El uruguayo no se vende!» comentaron los incondicionales del equipo ante ABC.
Es la razón por la que el presidente de la sociedad, Enrique Cerezo, ha dejado clara la postura del club: «Quien quiera a Forlán, que pague la cláusula, 36 millones... Y si alguien está dispuesto a hacerlo, después veremos si el jugador y el club aceptan o no».





