Tres años después de su concepción, el proyecto Nabucco empieza a ser una realidad. Los primeros ministros de Turquía, Bulgaria, Hungría y Austria y el presidente de Rumanía, los cinco países de tránsito, se reúnen hoy en Ankara para firmar el acuerdo inicial de este gasoducto, que pretende suministrar a Europa 31.000 millones de metros cúbicos de gas del mar Caspio y Oriente Próximo para 2014.
El proyecto, respaldado por la Unión Europea y Estados Unidos, y cuyo coste estimado será de 7.900 millones de euros, está pensado para reducir la dependencia energética de Rusia. Ankara espera también utilizar el proyecto como un elemento más a su favor en la iniciativa de adhesión a la UE. «Turquía es consciente de que no ganará demasiado con este proyecto en términos económicos, pero le ayudará a convertirse en un actor bisagra entre Asia Central y Europa, y a presionar a sus interlocutores europeos», explica el investigador Hasan Selim Özertem, del «think tank» de estrategia internacional ISRO/USAK, establecido en Ankara.
Está previsto que la construcción del gasoducto comience en 2010 y que esté plenamente operativo cuatro años después. En él participan la compañía estatal turca BOTAS, la búlgara Bulgargaz, la húngara MOL, la austriaca OMV, la rumana Transgaz y la alemana RWE.
El proyecto tiene que asegurar las fuentes de suministro para ser viable, algo que sus críticos dudan que sea posible. Egipto y Azerbaiyán parecen los puntos de origen más fiables, aunque también se ha mencionado Irak.
Un pequeño revés ocurrió el pasado 25 de junio, cuando Kazajistán confirmó que carecía de reservas suficientes para exportar a Europa (está ya comprometido con China y Rusia). Sin embargo, hace tres días, el presidente de Turkmenistán, Kurbanguly Berdymukhamedov, acudía al rescate. «Ahora mismo Turkmenistán tiene gas de sobra para comerciar. Estamos preparados para exportarlo a cualquier cliente, incluyendo Nabucco», declaró Berdymukhamedov en una reunión gubernamental televisada. Las bolsas de gas de este país centroasiático se estiman en casi 8 billones de metros cúbicos.
Otro posible suministrador sería Irán, que tiene las mayores reservas de la región (unos 29,6 billones de metros cúbicos), a pesar de las dificultades políticas.
EE.UU. parece respaldar la idea de incluir a este país en el proyecto. Según George Crowl, veterano diplomático estadounidense experto en los asuntos de Asia Central, «Irán puede ser considerada la ruta más segura para el suministro de gas a Europa».
«Le hemos tendido la mano a Irán, queremos tratar con Irán, pero bailar es cosa de dos personas», afirmó hace unos días Richard Morningstar, enviado especial norteamericano para energía euroasiática y que también acudirá a la reunión de hoy.
Irán, dispuesto a negociar
Irán está dando pasos en ese sentido, como parece confirmar la reciente visita a Alemania de Golam-Hossein Nozari, ministro iraní del Petróleo, para discutir la participación de su país en Nabucco. No obstante, no se ha enviado una invitación a ningún representante iraní para acudir al encuentro en Ankara, aunque sí se ha hecho con el resto de potenciales proveedores.
El proyecto también se enfrenta a la competencia directa de South Stream (una iniciativa de Gazprom para llevar gas ruso a través del mar Negro), así como a las condiciones que Turquía pretende imponer.
De los 3.300 kilómetros de gasoducto, aproximadamente 2.000 cruzan por territorio turco, y Ankara espera recibir el 60 por ciento de los impuestos de tránsito, que alcanzarían unos 450 millones de euros al año. Además, Turquía exige mantener para sí el 15 por ciento del gas en tránsito para uso propio o exportación, lo que supone un escollo, ya que la UE lo considera «inaceptable». «Turquía tiene ya lo que quería y más», declaraba anteayer Andris Piebalgs, comisionado europeo para asuntos energéticos. Esta exigencia no será negociada en la reunión de hoy. Un pequeño compromiso para que Nabucco llegue a nacer.

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