
AP De izquierda a derecha, Maria Margarita Barroso (esposa del presidente de la CE), Sarah Brown (Gran Bretaña), Chikako Aso (Japón), Gursharan Kaur (India), Laureen Teskey Harper (Canadá), Mariastella Gelmini (ministra italiana de Educación), Nompumelelo Mantuli (Suráfrica), Gianni Alemanno e Isabella Rauti (alcalde de Roma y su mujer), Margarita Zavala (México), Michelle Obama (Estados Unidos), Filippa Reinfeldt (Suecia), Mara Carfagna (ministra italiana de Igualdad de Oportunidades), Juliana Olabintan Nwanze (esposa del presidente de la FAO) y una dama sin identificar posaban ayer bajo la estatua ecuestre del emperador Marco Aurelio, en el museo del Capitolio romano
Todas las mujeres de los líderes del G-8 llegaron ayer a Roma para seguir el programa preparado para las primeras damas. Todas excepto Carla Bruni, que se saltó la visita a la capital italiana ofrecida por el país anfitrión y decidió viajar desde París directamente a L´Aquila, donde llegará hoy «por respeto al resto de las esposas». Tampoco la mujer del ruso Dmitri Medvédev ni el marido de la canciller alemana Angela Merkel acudirán a la cita de los ocho grandes.
En un intenso programa separado del de sus maridos, reunidos en L´Aquila, las esposas pasaron el día en Roma. Primero en el Vaticano con el Papa Benedicto XVI (a excepción de Michelle Obama, que acudirá a ver al Pontífice mañana con su marido y sus hijas). Después, en la terraza Caffarelli, donde el chef alemán Heinz Beck les preparó un menú de platos típicos romanos.
Tras el almuerzo visitaron los Museos Capitolinos y el palacio del Quirinal. Y, por fin, tarde libre para que las primeras damas pudiesen pasear por el centro histórico y el Trastevere, como hicieron, durante todo el día, las hijas de Obama, Malia y Sasha, donde probaron los famosos helados italianos.
Las señoras llegarán hoy a L´Aquila. Allí, Carla Bruni visitará el Ospedale San Salvatore y la iglesia de Santa Maria del Suffragio. Bruni ha decidido montar una callada protesta contra Silvio Berlusconi, saltándose algunas de las actividades. En su día, Berlusconi hizo algunos «chistes» sobre la «italianidad» de Bruni en presencia de su esposo. Ella estuvo mucho más agresiva que Sarkozy, declarándose «avergonzada» por las bromas de Berlusconi, informa Juan Pedro Quiñonero.


