Actualizado Jueves, 09-07-09 a las 20:04
Los estallidos de violencia en Firminy (Loire, en el centro de Francia) han desenterrado el fantasma de las tensiones suburbanas en los 600 guetos donde la inmigración mal integrada, de origen norte africano, masivamente, suscita llamaradas de angustia e incertidumbre social.
La muerte, el miércoles, de un joven francés de origen magrebí, Aldelkader Benmouna, en oscuras circunstancias, ha desencadenado dos noches seguidas de incendios y enfrentamientos violentos entre jóvenes inmigrantes y policías antidisturbios.
Según la policía, Aldelkader Benmouna, acusado de atraco a mano armada, se habría suicidado, ahorcándose, en un hospital. La familia del muerto, sin embargo, estima que Bonmouna pudo ser víctima de las violencias policiales, en la comisaría de Chambon-Feugerolles, otro suburbio de Saint-Etienne, como Firminy.
Parece confirmado que Benmouna murió víctima de asfixia (lo que pudiera explicar la tesis policial del suicidio, con una soga). Pero la fiscalía del Saint-Etienne ha pedido una investigación oficial sobre el comportamiento de la policía, durante unos interrogatorios calificados de “enérgicos”.
Tal encadenamiento de sucesos y sospechas ha precipitado dos noches consecutivas de violencias suburbanas, que varios especialistas consideran “sintomáticas” de la tensión inflamable en la que se encuentran unos 600 guetos suburbanos, en toda Francia.
Las violencias seguidas de incendios y pillaje de edificios, públicos y privados, en Firminy, un minúsculo suburbio de unos 20.000 habitantes, en la periferia de una antigua ciudad minera, Saint-Etienne, son, por otra parte, muy sintomáticos de la evolución de los problemas de la inmigración, en Francia.
Saint-Etienne y Firminy fueron, en su día, durante la inmediata posguerra y los años 60 y 70 del siglo pasado, ciudades muy atractivas para los emigrantes económicos españoles. En Saint-Etienne podían trabajar en las minas. Y una colonia de emigrantes murcianos encontró trabajo en unas obras que figuran en todas las historia de la arquitectura: la construcción de la iglesia de Saint-Pierre y el complejo urbano Firminy Verde, las últimas obras de Le Courboisier, uno de los grandes arquitectos del siglo XX.
Los emigrantes murcianos que trabajaban en St.-Etienne y Firminy, como obreros en las obras de Le Courboiser, se integraron perfectamente en Francia. Dos o tres décadas más tarde, la inmigración norteafricana tiene colosales problemas de integración social y cultural, que son la tierra de cultivo de la desintegración familiar y los estallidos de violencia suburbana.


