
Activistas disfrazados de los líderes que participarán en la cumbre del G8 en L'Aquila posan para los medios en Roma / EFE
Berlusconi tacha al «The Guardian» de pequeño diario
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, insistió hoy en que cuenta con el apoyo del 64,1 por ciento de los italianos tras las críticas recibidas por la prensa internacional sobre sus devaneos con mujeres y calificó al rotativo inglés "The Guardian" como un "pequeño diario".
Berlusconi reaccionó así durante la rueda de prensa de presentación de la próxima cumbre del G8 en L'Aquila a las críticas hechas por "The Guardian" que aseguró que Estados Unidos ha tenido que tomar el control del encuentro de jefes de Estado y de Gobierno por la falta de planificación de Italia, país al que algunos han sugerido que se expulse del grupo.
El jefe de Gobierno italiano calificó esas afirmaciones como "un gran y colosal error de un pequeño periódico".
Horas antes, el ministro de Exteriores de Italia, Franco Frattini, salió al paso de los rumores que colocaban a Italia cerca de su expulsión del G-8 considerando que el que tendría que salir de la lista de "los grandes periódicos del mundo" es 'The Guardian', según recogen los medios italianos.
No son las primeras ocasiones en los últimos días que el Gobierno de Berlusconi sale al trapo a la prensa británica. El pasado domingo, un comunicado del gobierno denunciaba una supuesta campaña de «mentiras y manipulaciones» orquestada por los medios de News Corp, del magnate australiano Rupert Murdoch.
Actualizado Miércoles, 08-07-09 a las 12:22
Son quejas de funcionarios del G-8. Una "revuelta" diplomática contra la "flojera" de Italia para organizar la cumbre que reunirá a los países más poderosos del mundo entre el miércoles y el viernes en la montañosa L'Aquila. Al parecer la organización de los italianos ha sido tan caótica que hay una creciente presión para echar del famoso club al país de Berlusconi y sustituirlo por... España.
Tan hartos están en el backstage de la cumbre que algunos sugieren que Italia debería salir del G-8. Y una posibilidad que se plantean los gobiernos europeos es que Madrid ocupe el lugar de Roma. "Al fin y al cabo España tiene una renta per capita mayor que Italia y dedica un mayor porcentaje del PIB a la ayuda exterior", argumentan.
Aun así, y aunque la salida de Italia puede ser posible, la llegada de España no lo es tanto: EE.UU. y las economías emergentes creen que el actual club está demasiado centrado en Europa, aunque el Viejo Continente no quiera perder asientos.
Según el diario británico "
The Guardian" en las últimas semanas, y tras comprobar la ausencia de iniciativas jugosas en la agenda, Estados Unidos ha tomado el control de la cumbre de L'Aquila.
Washington ha organizado "sherpa calls" (llamadas entre funcionarios de alto rango) en un último intento para sacarle lustre a la reunión.
«Italia ha sido un desastre»
"El hecho de organizar las "sherpa calls" no tiene precedentes. Los italianos han sido sencillamente un desastre, sin plantearse ningún tipo de planificación", apunta una fuente de uno de los miembros del G-8.
"El G-8 es un club y sus miembros tienen cuotas, pero Italia no las ha pagado", añade un cargo europeo involucrado en los preparativos del encuentro en la ciudad italiana arrasada por un terremoto hace tres meses.
De momento el ministro de Exteriores italiano ha dado la callada por respuesta cuando le han preguntado sobre estas críticas. Pero muchos coinciden en lo mismo, como Richard Gowan, analista del Centro de Cooperación Internacional de la Universidad de Nueva York. "Los preparativos de Italia para la cumbre han sido un caos desde el principio hasta el final", insiste Gowan. "Em enero ya dijeron que no tenían una visión clara para la reunión y que aceptarían cualquier idea del gobierno de Obama".
De ahí salió precisamente la iniciativa para un encuentro sobre seguridad alimentaria que todavía están negociando y que ha sido criticada por quienes han visto el borrador del documento conjunto, afirmando que hay "muy poco nuevo" en él.
Otra de las críticas es que el gobierno de Silvio Berlusconi haya querido maquillar la "falta de sustancia" engordando la lista de invitados: entre 39 y 44 jefes de Estado llegarán mañana a L'Aquila.
"Es una enorme chapuza", dice Gowan al Guardian. "Los italianos no tienen ideas y han decidido que lo mejor para esconder su falta de agenda es extender las invitaciones".
Berlusconi vive sus horas más bajas. A los escándalos de sus fiestas con prostitutas y cocaína se unen sus famélicas cifras en ayudas: sólo ha hecho realidad el 3% de las promesas de ayuda a los países en desarrollo que hizo hace cuatro años. Y recortará en más de un 50% el presupuesto de ayuda al exterior.