El Gobierno ha prometido a la Armada encargar a la empresa pública Navantia una segunda serie de Buques de Acción Marítima (BAM) que se sumarían a los cuatro que se encuentran ya en construcción. Es la respuesta del Ejecutivo a la preocupación y el malestar por los recortes presupuestarios aplicados a la flota, que han obligado a adelantar las bajas de buques, sobre todo las de los patrulleros dedicados a misiones de control y vigilancia de las costas.
Los BAM -buques más grandes y también destinados a funciones de seguridad, como el apoyo a la flota pesquera o la lucha contra la inmigración ilegal- servirán para cubrir las citadas bajas, pero la Armada no recibirá hasta finales de 2010 el primero de los pedidos en 2005 y el último no estará listo hasta finales de 2011.
El Ministerio de Defensa, por medio de su secretario de Estado, Constantino Méndez, ha planteado como respuesta al problema -casi dos años sin patrulleros antiguos ni BAM modernos- ese anuncio de encargar más unidades, pero sin poner fechas.
Proyecto con presupuesto
El déficit del Estado se ha disparado y aunque las inversiones en los grandes proyectos de modernización de las Fuerzas Armadas se mantienen sobre el papel, falta que se concreten en los proyectos de presupuestos de los futuros ejercicios.
Para la primera serie de los BAM las cuentas del Estado para este año tienen consignado un presupuesto de 27 millones de euros. La segunda serie de los BAM -primero iban a ser otros cuatro y en Navantia se conformarían con tres- tendrá que esperar a que pase la recesión económica, según dan por hecho en la Armada. En la Comisión de Defensa del Congreso, Constantino Méndez, eludió hace dos semanas cualquier precisión de calendario y se limitó a decir que era el momento perfecto para «diseñar y evaluar». De cualquier forma, esa segunda serie de BAM no entrarían en servicio hasta la próxima legislatura.
Los 18 programas principales para modernización del material de los tres Ejércitos suman un coste total de 26.713 millones de euros, de los que 14.440 prefinancia el Ministerio de Industria.
El Gobierno tiene que decidir en septiembre si los previsibles recortes presupuestarios vuelven a recaer en Defensa, como ya ocurrió en las cuentas vigentes pese a ser un departamento de los llamados «de inversión», o si prefiere reducir gastos en otros ministerios.
Los proyectos de modernización de las Fuerzas Armadas son obviamente para la Defensa y la seguridad nacionales, pero también permiten sostener y desarrollar el correspondiente sector industrial que exporta al extranjero además de mantener y crear puestos de trabajo: 17.000 empleos directos y 67.000 indirectos este año.
Los anuncios del Gobierno sobre encargos de barcos han coincidido en la semana pasada con la acumulación de bajas anticipadas. El patrullero «Descubierta» quedó amarrado en Cartagena el pasado martes después de 30 años de servicio.
En Ferrol se celebró ese día la ceremonia de baja en la Armada de la fragata «Asturias», la última en servicio de la clase «Baleares». El viernes siguió sus pasos en el Arsenal de la Carraca el aljibe «Condestable Zaragoza», que los últimos 28 años había tenido como principal misión el abastecimiento logístico de los peñones e islas de soberanía nacional en el Norte de África.


