Actualizado Lunes, 06-07-09 a las 23:29
Nuevo estallido de violencia en China. Tras la revuelta tibetana del año pasado y los atentados terroristas cometidos coincidiendo con los Juegos Olímpicos de Pekín, los peores disturbios en décadas asolaron ayer por la tarde la capital de la remota región musulmana de Xinjiang, a unos 4.000 kilómetros de la capital china.
Según la agencia estatal de noticias Xinhua, el balance oficial de víctimas asciende ya a 153 muertos y unos 800 heridos, la mayor cifra desde Tiananmen (según el Gobierno chino, los muertos en la revuelta tibetana fueron 20, casi todos de la etnia Han -la mayorítaria en el país-, aunque según el Gobierno tibetano en el exilio, hubo unos 200 muertos y miles de heridos y detenidos por la represion).
La manifestación de ayer recorrió las calles de la capital regional, Urumqui, y congregó a entre 1.000 y 3.000 personas de la etnia uigur, de religión musulmana y lengua turcófona.
Los detalles son aún confusos y, mientras el Gobierno chino acusa a los manifestantes de comenzar la violencia, los grupos de uigures en el exilio aseguran que la Policía actuó con contundencia para disolver la marcha.
Al parecer, la manifestación tenía como objetivo pedir a las autoridades una investigación por una pelea que había enfrentado a trabajadores uigures y de la etnia Han, la mayoritaria en China, en una fábrica del sur del país. Sin embargo, este episodio en apariencia nimio ha prendido la mecha de la difícil convivencia entre etnias en la región de Xinjiang, donde sus habitantes autóctonos, los uigures, aspiran a la independencia para formar el Turkestán Oriental.
Ciudadanos de segunda
Sometidos por la represión china, los uigures son ciudadanos de segunda que no disponen de los mismos derechos que la etnia mayoritaria Han, que ha colonizado esta vasta región estratégicamente situada y rica en petróleo y minerales. De hecho, los Han ya son mayoría en Xinjiang, con unos 22 millones de habitantes, y sobre todo en Urumqui, su capital.
Según un responsable del Gobierno chino en Xinjiang, Wu Nong, en los disturbios fueron quemados más de 260 vehículos y 203 casas fueron atacadas.