Ante la proliferación de patrullas ciudadanas en Italia, en Roma se puso en marcha ayer una ronda particular: la de consumidores. La iniciativa partió tras la denuncia de una pareja de japoneses que, sentados en una terraza de un restaurante de la céntrica plaza Navona, se encontraron con una cuenta de 695 euros, de los cuales 115 eran de propina.
Después de manifestar su indignación a los responsables del restaurante, la pareja denunció a la Policía el abuso. Acto seguido, los agentes se personaron en el local y comprobaron que, efectivamente, la cuenta pagada no se correspondía con los precios del menú.
Además, la Policía pidió a los servicios sanitarios del Ayuntamiento que inspeccionaran las condiciones de higiene en que se encontraba el local, tras percatarse de algunas irregularidades en la gestión de la cocina. El control realizado puso en evidencia algunas carencias higiénicas, motivo por el que el restaurante fue cerrado al público.
La descomunal factura -por un par de platos de pasta y pescado, más un helado de tres sabores- hizo movilizarse a los consumidores italianos que hicieron cerrar el restaurante y ahora pasean por las terrazas romanas para velar por la integridad monetaria del turista. Además, las patrullas de consumidores cuentan estos días con el apoyo de de la policía urbana que en las últimas 48 horas ha sancionado a 20 restaurantes. El objetivo es desenmascarar a los comerciantes que estafan a los turistas.


