MADRID. El nuevo director del Centro Nacional de Inteligencia, Félix Sanz Roldán, tendrá no sólo que curar las heridas internas, sino que deberá diseñar una estrategia para recomponer el despliegue de los servicios secretos en lugares tan sensibles para la seguridad nacional como Cuba y Marruecos, donde las actividades de varios de nuestros agentes ha quedado seriamente en cuestión. Además tendrá que hacer una «limpia» para evitar filtraciones como las que han puesto contra las cuerdas a Alberto Saiz. En definitiva, el director saliente entrega a Sanz Roldán un CNI aquejado de muchos males, por lo que el recién elegido tendrá que poner todo su empeño para que el personal del Centro «esté dispuesto a trabajar con ahínco».
Las fuentes consultadas aplauden la elección de Sanz Roldán, al que consideran un militar de prestigio, equilibrado y con capacidad para restañar las heridas internas. La única pega que le encuentran en su proximidad con el presidente del Gobierno. Al mismo tiempo, se felicitan de que esté de nuevo un militar al frente del CNI. «Es lo que tiene que ser», opinan.
Se marcha satisfecho
Mientras, Saiz ha comentado a sus más próximos que se marcha del CNI satisfecho con la labor que ha realizado y «sumamente tranquilo porque está convencido de que al final quedará acreditado que no hizo un uso indebido de los fondos públicos». Considera que el «azote mediático» al que ha estado sometido es una mera venganza de «los que cambió de destino».
Sanz Roldán es considerado un militar de prestigio, equilibrado y con capacidad para restañar las numerosas heridas abiertas en el Centro
La gestión del Saiz no sólo ahora ha estado en el ojo del huracán. El pasado 24 de julio de 2007 convocó una rueda de prensa. Era la primera vez que se veía una actuación semejante en un jefe de los servicios secretos y su iniciativa fue criticada tanto dentro como fuera del CNI. Saiz se puso ante los medios de comunicación para anunciar la detención en Tenerife de Roberto Flórez García, un ex agente del CNI que desde diciembre de 2001 a febrero de 2004 vendió información al espionaje ruso a cambio de fuertes sumas de dinero. Una de las que ofreció fue el listado de los agentes del CNI destinados en países sensibles como Afganistán.
Saiz aprovechó también la rueda de prensa para criticar las medidas de seguridad del servicio secreto durante el Gobierno de José María Aznar. Esa acusación levantó también ampollas porque se produjo cuando aún no se habían acallado las versiones de la llamada «teoría de la conspiración» sobre los atentados del 11-M.
Poco antes de que Saiz se pusiera ante los micrófonos, las actividades del Centro también fueron cuestionadas al descubrirse seguimientos a Manuel Pizarro, que en las últimas elecciones generales figuró en la lista por Madrid del Partido Popular.
Nador, Tetuan y Túnez
En los últimos meses los dos hechos más controvertidos para el CNI se han registrado en Marruecos y en Cuba. Del país magrebí fueron expulsado el pasado marzo dos agentes, uno de ellos era el jefe de la «antena» de Nador, un suboficial del Ejército al que Marruecos acusó de financiar a uno de los líderes de la lucha contra el narcotráfico en el Rif.
A este caso hay que sumar el cierre de la «antena» de Tetuán a raíz de la expulsión de los dos militares españoles acreditados. El coronel destinado tenía previsto dejar su puesto este verano, pero su adjunto, un comandante, pensaba prolongar su estancia a las órdenes de un nuevo jefe. Sin embargo, los dos tuvieron que marcharse.
Además de Marruecos, la oficina del CNI en Túnez quedó durante un tiempo sin una de sus agentes. La delegada del servicio secreto tuvo que dejar el país al haber sido acusada por las autoridades tunecinas de mantener nexos con miembros de una asociación pro derechos humanos.
Este rosario de «incidencias» termina en Cuba donde los agentes del CNI se han quedado sin el estatus diplomático que les permite actuar. El régimen castrista se lo retiró al descubrir que varios de los agentes intervinieron en grabaciones que acabaron con la destitución del primer ministro Carlos Lage y del ministro de Asuntos Exteriores Felipe Pérez Roque. En medio estaba el empresario Conrado Hernández, al que Cuba acusa de trabajar para el CNI. Este episodio aún no ha sido solucionado y ha originado ciertos roces entre el departamento de Miguel Ángel Moratinos y el CNI.