
Gárate, Clemente, Thuram, entre otros precedentes
Gárate y el hongo que afectó a su rodilla, Javier Clemente y su último partido en Sabadell con 21 años tras la entrada de Marañón que le rompió la tibia, o el zaragocista César Jiménez, víctima de otra durísima entrada de Luis Figo, han sido muchos los futbolistas que han tenido que dejar tempranamente su profesión. Deportistas que apuntaban alto y tuvieron que buscarse la vida por otros derroteros al no poder superar su lesión. Casos parecidos al de Rubén de la Red, con problemas cardíacos, son el del también madridista Aitor Karanka o el del triatleta Javier Gómez Noya, que en su momento tomaron la decisión de continuar en la competición a pesar de los riesgos. Por contra, el internacional francés Lilian Thuram, ex del Barça, tuvo que dejar el fútbol cuando le descubrieron en el París Saint Germain una malformación cardíaca.
Viernes, 03-07-09
Si hay algún deportista que no se merecía esto, ese es Rubén de la Red. Nacido en Móstoles el 5 de junio de 1985, es uno de esos jugadores que se ha sacrificado durante muchos años para llegar a la meta y, una vez alcanzado el objetivo, ha sido derrotado por una lesión cardíaca indefinida. El Real Madrid comunicó ayer que sus médicos «desaconsejan la práctica deportiva de competición a nuestro jugador». El centrocapista se casa hoy. Ayer afrontó el toro ante ABC.
«Lo fundamental es mi mujer (Tania) y mi hijo Oliver, que tiene trece meses. No hay nada como eso. Y ahora, lo importante es también mi boda (hoy). Espero que sea un día muy bonito». Presentadas las prioridades, aborda al enemigo: la dolencia que le ha apartado del fútbol. «Los médicos me recomiendan que no vuelva a jugar porque no se encuentra el quid de mi problema, no sé sabe exactamente qué tipo de enfermedad tengo y es lógico que no quieran que me arriesgue, pues no se sabe si puedo jugar o no. Quizá juegue y no me pase nada, o puede suceder lo contrario. Pero nunca te haces a la idea de no poder volver al fútbol».
Valiente, ataca el asunto de frente. «No ha sido una cosa que me haya caído de golpe. Llevo una dinámica de meses en la que haces pruebas y no se encuentran soluciones. Seguiremos haciendo cosas hasta saber qué es lo que tengo. No se puede dejar parado, no puedo quedarme con la incertidumbre de qué tipo de enfermedad tengo».
Sentir las 80.000 personas
Lo dice veinte horas antes de su casamiento. No rechaza pensar en lo que pudo ser y no es. En el Real Madrid lamentan mucho su baja. Los técnicos pronosticaban que la pasada temporada se habría ganado la titularidad y hoy sería el centrocampista que ahora busca el club. Se sincera al hablar de su presencia en el césped. «Lo que hecho de menos es correr en el campo, hacer ejercicio, tener una responsabilidad en el equipo...».
No acusa la nostalgia de poder vivir nuevas celebraciones, como la Liga ganada en 2007 y la Eurocopa conquistada en 2008. «Fíjese, los títulos no son lo principal. Lo que más añoras es no verte rodeado de ochenta mil personas en el estadio, saber que te están viendo en todos los sitios por televisión...».
Añorar la tensión del fútbol
Lo que siente es no poder asumir esa adrenalina que produce el ser un jugador de alto nivel. «Sí, noto que me falta la tensión que produce el fútbol. Echo de menos el sentirme importante en el césped, ese estado de ánimo que pasa del enfado a la alegría... El hacer lo que he hecho toda la vida».
El Madrid le ha ofrecido trabajar en la casa. «El club me ha dicho que yo elija lo que quiero hacer. No voy a estar todo el día mirando al techo... Debo decidir si quiero ayudar en algunas cosas o aprender otras. Lo pensaré con calma».






