Viernes, 03-07-09
ÀLEX GUBERN
BARCELONA. Fue el primer edificio modernista de la mal llamada «manzana de la discordia», y es ahora el último en ser remodelado. La casa Amatller (1900) de Puig i Cadafalch, forma junto a la Batlló (Antoni Gaudí) y la Lleó Morera (Dom_nech i Montaner) uno de los conjuntos arquitectónicos más conocidos de la ciudad y uno de los que más anecdotario ha generado, empezando por la propia invención, hace no muchos años, del concepto «manzana de la discordia».
Ahora, transcurrido más de un siglo desde su construcción, la supuesta discordia entre estos edificios -especialmente entre la casa Batlló y la Amatller, pared con pared- puede que tenga al fin su razón de ser, en este caso a causa de su iluminación. Ayer, durante la presentación del acuerdo por el que la casa Amatller va a ser restaurada de manera integral -la recuperación de la fachada ya ha concluido-, el arquitecto a cargo de la misma, Salvador Tarragó, puso el foco sobre un asunto delicado.
A criterio de Tarragó, la Casa Batlló está «sobre iluminada», lo que provoca la «distorsión» tanto del edificio de Gaudí como del de Puig i Cadafalch, sobre el que provoca «sombras y reflejos». En declaraciones a este diario, Tarragó señaló que la manera de iluminar la Casa Batlló -propiedad de la familia Bernat- responde a una concepción «obsoleta», en disonancia con el estilo, este sí adecuado a ordenanzas, de respetuosas intervenciones como la de la Pedrera o la del edificio histórico de la Universidad.
En este ambiente de relativa discordia, cuando de aquí a una semana se retire la lona que ha cubierto la fachada de la Casa Amatller durante el año y medio que ha durado su restauración, no habrá focos que la iluminen. La pretensión de los propietarios del edificio (la Fundación Amatller de Arte Hispánico) es llegar a un acuerdo con la Casa Batlló para, a medio plazo, realizar un proyecto de iluminación conjunto, que realce ambos edificios y que necesariamente va a restar «watios» a la fachada de Gaudí.
Según señaló ayer Santiago Alcolea, director de la Fundación Amatller, la propiedad es partidaria de un proyecto sutil -«prácticamente que la iluminación venga del interior de las estancias»-, evitando el efecto chorro de luz que, por ejemplo, también se emplea en la Sagrada Familia.
La idea es compartida por el Ayuntamiento de Barcelona. Desde el Instituto Municipal del Paisaje Urbano se reconoció ayer a este diario la conveniencia de que dada la importancia, significación y vecindad de ambos edificios, estos trabajen en un proyecto de coordinado. Al respecto, desde el Instituto se recuerda que propiciarán tal acuerdo, apuntando además que el criterio municipal, de acuerdo con las ordenanzas, va en la línea de iluminaciones comedidas. Como ejemplos de intervenciones bien hechas, el Ayuntamiento apunta la Pedrera, el Hotel 1898 (antigua sede de Tabacos de Filipinas), el Círculo Ecuestre, el edificio neoclásico del Ocaso o la torre del Banco Sabadell en Balmes-Diagonal.
Recuperación integral
Al margen de la polémica por la iluminación, la Casa Amatller está de enhorabuena. En una semana se retirará la lona de la fachada, que tras un laborioso trabajo ha recuperado todo su lustre en piedra, estucos, cerámica vidriada y forja, ya algo deslucidos transcurridos 25 años de la última intervención. Tras la fachada se procede ahora a la recuperación integral del interior: cinco millones de coste de los cuales la Fundación Caja Madrid aporta 2,3, Ayuntamiento y Generalitat uno cada uno y la Fundación el resto. De inmediato se restaurará el interior del 2º 2ª, donde está previsto que se traslade la biblioteca y fototeca del Instituto, ahora en el principal. Una vez liberada, la planta noble se recuperará, dejándola tal cual la tenía la familia Amatller en 1900, con objeto de que pueda visitarse. Las obras deberían acabar en 2012.

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