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En concreto, la central cerrará el 1 de abril de 2013, según han informado a Efe fuentes socialistas. El Gobierno ha tomado esta decisión tan sólo tres días antes de que expire el permiso de explotación actual (5 de julio) y dos años antes de que Garoña cumpla su vida de diseño (en el año 2011).
Ni para ti na para mí. Zapatero ha tirado finalmente por el camino de enmedio. Una decisión, que, según aseguraba esta mañana el presidente del Gobierno, se ha tomado «desde la responsabilidad, desde lo que dice nuestro programa electoral y pensando en el futuro de la comarca», a pesar de que el informe de la Comisión de Seguridad Nuclear avalaba la prórroga por 10 años de la central.
La decisión sobre Garoña despertó otra vez el eterno debate sobre el futuro de la energía nuclear en España. Una lucha que también se libra en el interior de las filas socialistas y que tiene como principales púgiles al presidente del Gobierno en el lado de los antinucleares y al ministro de Industria, Miguel Sebastián, como defensor de este tipo de energía, que considera insustituible para garantizar el suministro en España.
Pero Garoña es sólo el primer «round» porque, además de los ecologistas, la Fundación Ideas, el «think tank» socialista que preside Jesús Caldera, es partidaria del cierre de todas las centrales nucleares existentes en nuestro país y de apostar por las energías renovables.
La energía nuclear, el futuro
Aunque no todos los «verdes» están en contra de la energía nuclear. El cofundador de Greenpeace, Patrick Moore, ya ha advertido de que que si el Gobierno español cierra la central nuclear de Santa María de Garoña «se quedará atrás» e irá en contra de la tendencia mundial. Moore, que defiende la seguridad de este tipo de energía, ha destacado que las nucleares son las energías «del futuro» y, como demostración, ha asegurado que la mayor parte de países del mundo apuestan por su construcción, como es el caso de Estados Unidos, que tiene hasta 17 propuestas; Canadá, ocho; Eslovaquia; Italia; Suecia; Finlandia; China; Rusia; o la India, entre otros.

De la misma opinión son los diputados de la Eurocámara que enviaron hace unos días una carta a Zapatero pidéndole que reconsiderara el posible cierre de la central. En su defensa aducían que en un momento de crisis económica su continuidad «ayudará a España a aportar su participación en la recuperación económica de la UE, a su competitividad y al crecimiento económico», además de asegurar que la energía nuclear es un elemento clave en la lucha contra el cambio climático.
Los trabajadores de la central han luchado hasta el final por mantener sus puestos de trabajo en un momento tan delicado para la economía española. «Garoña crea empleo, más que Zapatero», «Garoña es segura, continuidad», «Zapatero escucha, Garoña está en la lucha», son algunas de las proclamas que se han escuchado en las manifestaciones contra el cierre de la planta, que da trabajo directa e indirectamente a más de mil personas.


