Los vecinos de la calle Antoni Cusidó del barrio de la Creu Alta de Sabadell (Barcelona) amanecieron ayer conmocionados por la noticia. Algunos ni tan siquiera pudieron conciliar el sueño tras una noche rota por el ruido de las ambulancias y la tragedia que transportaban.
Un niño de 9 años murió en la noche del pasado martes en su casa -en el número 25 de la calle Antoni Cusidó- al recibir una descarga eléctrica de un inflador de piscina que entró en contacto con el agua cuando el menor y su hermano de 7 años estaban junto al agua.
Según fuentes de los Mossos d´Esquadra, el trágico suceso ocurrió cuando el niño de nueve años y su hermano estaban junto a la piscina hinchable, jugando o manipulándola, y de repente el inflador eléctrico, que estaba enchufado a la corriente, «entró en contacto con el agua».
La descarga atrapó al niño de nueve años, que falleció electrocutado, y también provocó quemaduras de diversa consideración a su hermano -que justo ese día cumplía siete años-, y a la madre de ambos, que pagó con quemaduras su intento en vano de separar a de la corriente a sus hijos.
Al intentar reanimar al mayor de sus hijos y ver que no reaccionaba, la madre pidió ayuda a los vecinos, que intentaron reanimar al pequeño sin éxito y llamaron a la ambulancia y al padre de los niños, que en aquel momento se encontraba fuera de casa.
Una familia rota
El niño de siete años y su madre seguían ayer ingresados en sendos centros hospitalarios. Una ambulancia trasladó al menor de siete años en compañía de su padre al Hospital Parc Taulí de Sabadell, donde se recupera de sus quemaduras en la Unidad de Cuidados Intensivos, mientras que la madre se encuentra en un hospital de Barcelona.
El suceso dejó sin consuelo al barrio. «Siempre les veíamos jugar en la calle», explicaba a Efe una vecina, que no quiso revelar su identidad. Según los vecinos, la familia afectada es de origen brasileño, vivía en la zona desde hacía años y conocía a mucha gente.
Poco después de los hechos, hasta la vivienda se desplazaron, además de los servicios de emergencias, el alcalde de Sabadell, Manuel Bustos, y el teniente de alcalde de Seguridad Ciudadana, Joan Manau.
La Policía Judicial estuvo en el lugar hasta las dos de la madrugada, cuando ordenaron el levantamiento del cuerpo del menor.
Con el sigilo que exige cualquier suceso luctuoso, y más si afecta a menores de edad, los agentes de la policía autonómica catalana investigan ahora los detalles de la muerte. Ayer apenas iban más allá de dar por confirmado que todo obedece a un accidente.
Falta por averiguar si la víctima mortal se electrocutó al tocar la bomba eléctrica con sus pequeñas manos mojadas, o si había agua en el suelo cuando la tocó, o si la máquina de inflar tenía algún tipo de defecto, entre otras hipótesis plausibles.