El Gobierno sólo logra cerrar un contrato de explotación con la británica BP y la china CNPC

La carrera por la explotación del petróleo iraquí tuvo una salida en falso. De los seis campos petrolíferos cuya gestión iba a ser subastada por primera vez desde la nacionalización del crudo en 1972, el Gobierno iraquí tan sólo pudo suscribir un acuerdo que otorga los derechos de explotación y desarrollo del campo sur de Rumaila -epicentro del sector petrolífero, con unas reservas estimadas en 17.000 millones de barriles- al consorcio anglo-chino de BP (66,67%) y CNPC (33,33%).
Las ofertas de los otros cinco campos petrolíferos, subastados en un «espectáculo» televisado como símbolo de una nueva era en Irak tras la retirada del Ejército estadounidense de las ciudades, fueron declinadas. ¿La causa? La disparidad abismal entre el deseo del Gobierno iraquí y los beneficios reales que esperaban obtener las compañías petroleras. Valga un ejemplo: en el campo de Bai Hassan el consorcio liderado por Conocophillips (EE.UU.) esperaba obtener 26,7 dólares por barril extraído, mientras que el Gobierno sólo ofrecía 4.
«Habrá que esperar»
«Ha sido una primera ronda de licitaciones muy ilustrativa de lo que puede llegar a ser el negocio del petróleo en Irak. Hay una gran brecha entre el deseo (del Ministerio del Petróleo) y la realidad», explicaba a ABC una fuente del mercado internacional del petróleo. «El margen de beneficios que ofrece el Gobierno iraquí es por ahora irrisorio. Habrá que esperar».
Para el experto en asuntos energéticos de The European Council on Foreign Relations, Pierre Nöel, la primera subasta de licitaciones ha resultado «un fracaso». Con ella Bagdad pretendía aumentar la producción en medio millón de barriles diarios (ahora es de 2,36 millones).
Compañías «clásicas» del Reino Unido, EE.UU., Holanda o Francia compiten con chinas, rusas o malayas, en el que se ha convertido en el gran bazar del petróleo mundial: Irak es el tercer país con mayores reservas del mundo con unos 115.000 millones de barriles -por detrás de Arabia Saudí e Irán-, y con un precio de extracción muy barato (entre 1 y 1,60 euros), de ahí su atractivo pese a las condiciones de inestabilidad e inseguridad del país.
La española Repsol también está posicionada en la carrera iraquí en un consorcio en el que ostenta el 40% de los derechos junto a la noruega StatoilHydro (30%) y la danesa Maersk (30%). Su oferta en el campo de Qurna (oeste) -uno de los mayores- fue declinada también al exigir 19,3 dólares por barril extraído. El Gobierno iraquí ofrecía 1,9. Además, de los cinco consorcios que pujan por la licitación, el liderado por la española fue el que obtuvo la menor puntuación, según informa Ruba Husari, fundadora de una página web especializada en el petróleo iraquí (www.iraqoilforum.com).
Las draconianas imposiciones fueron defendidas con exacerbado orgullo patrio por el ministro del Petróleo iraquí, Husein al-Shahristani: «Las compañías quieren sacar la mayor tajada posible, por ello pujaron bajo. Pero les envié un mensaje: aquí hay un pueblo iraquí que protegerá la riqueza de Irak». Una rabieta que algunos analistas valoran como propia de «las reglas del juego» del petróleo.
La violencia ahuyenta
El Gobierno iraquí «amenaza» con asumir el control de algunos campos petrolíferos sin adjudicar y de los dos campos de gas también fallidamente subastados (uno de ellos no tuvo pujas al estar situado en Diyala, una provincia especialmente azotada por la violencia).
En Rumaila (Basora) «BP y CNPC extraerán 2,85 millones de barriles al día, frente al millón que se bombea ahora», asegura a ABC un portavoz de BP. El consorcio anglo-chino obtendrá 2 dólares por barril extraído, frente a la propuesta presentada de 3,99. En este caso la puja vencedora había sido la liderada por el gigante estadounidense ExxonMobil, que prometía una mayor extracción, finalmente declinó ante la exigua oferta iraquí. Definitivamente, EE.UU. está de retirada.


