Un surcoreano observa en la televisión la noticia sobre los lanzamientos / AP
Actualizado Jueves, 02-07-09 a las 19:35
Como ya hiciera hace dos años, Corea del Norte ha felicitado hoy a Estados Unidos por su Día Nacional – que se celebra mañana 4 de julio – disparando cuatro misiles de corto alcance. Con esta nueva provocación en una fecha tan señalada, el régimen pilotado por Kim Jong-il responde además al endurecimiento de las últimas sanciones de la ONU contra su ensayo nuclear del pasado 25 de mayo.
Según informó la agencia surcoreana Yonhap citando fuentes militares, Pyongyang lanzó los cuatro proyectiles desde su costa oriental, por lo que recorrieron unos 100 kilómetros antes de estrellarse en el mar. Al parecer, dos de ellos eran del tipo KN-01, que pueden alcanzar los 160 kilómetros de distancia.
Según informó la agencia surcoreana Yonhap citando fuentes militares, Pyongyang lanzó los cuatro proyectiles desde su costa oriental, por lo que recorrieron unos 100 kilómetros antes de estrellarse en el mar. Al parecer, dos de ellos eran del tipo KN-01, que pueden alcanzar los 160 kilómetros de distancia.
Corea del Norte ya había advertido a los barcos de que no navegaran cerca de sus costas hasta el próximo día 21 debido al desarrollo de unos ensayos militares. Por ese motivo, se esperan nuevos lanzamientos que podrían incluir misiles Scud, que tienen un radio de 340 kilómetros, o Rodong, capaces de sobrevolar hasta 1.000 kilómetros.
Aunque no sea una sorpresa, este nuevo desafío del “Querido Líder” Kim Jong-il ha vuelto a enervar a sus vecinos asiáticos, especialmente Corea del Sur y Japón. “Esperábamos que dispararan proyectiles de corto alcance en cualquier momento, pero no es una buena señal porque están demostrando su poder militar”, declaró a la agencia AP el ministro de Asuntos Exteriores surcoreano, Yu Myung-hwan.
Desde Tokio, el primer ministro nipón, Taro Aso, recordó que “hemos advertido con frecuencia de que tales actos son una provocación que no benefician a los intereses nacionales de Corea del Norte”, a cuyo Gobierno pidió de nuevo “contención”.
Ya sea con detonaciones de bombas atómicas o con misiles, las bravuconadas del “Querido Líder” están empezando a fastidiar a sus, hasta ahora, aliados tradicionales, Rusia y China, que recientemente votaron en el Consejo de Seguridad de la ONU a favor del endurecimiento de las sanciones contra Pyongyang. “Siempre hemos pedido a los norcoreanos que se abstengan de llevar a cabo acciones que puedan empeorar la situación”, declaró el portavoz de Exteriores ruso, Andrei Nesterenko.
Mientras tanto, su homólogo chino, Qin Gang, abogó en Pekín por “el diálogo y la negociación para conseguir la desnuclearización de la Península Coreana a través de las conversaciones a seis bandas”, que incluyen a su país, las dos Coreas, EE.UU., Rusia y Japón, y cuyos acuerdos han quedado en suspenso.
Esta escalada de la tensión en el Noreste Asiático coincide con la gira que está efectuando por la región el responsable estadounidense para la aplicación de las sanciones contra Corea del Norte, Philip Goldberg, quien acaba de pasar por China. Goldberg busca el apoyo del régimen de Pekín para bloquear las cuentas internacionales norcoreanas y registrar sus barcos sospechosos de transportar armas.
En este sentido, el “Kam Nang”, un carguero con bandera de Corea del Norte que podría llevar en su bodega tan peligrosa carga, ha cambiado el rumbo y parece estar volviendo a su país tras haber sido vigilado durante los últimos días. Las nuevas sanciones de la ONU permiten los registros en alta mar de dichos navíos sospechosos, pero Corea del Norte ya ha advertido de que considerará un acto de guerra cualquier inspección de sus barcos.
Todos estos controles pretenden cortar el lucrativo tráfico de armas con el que se financia el régimen de Kim Jong-il. El lunes, la Policía japonesa detuvo a tres personas, entre ellas un norcoreano, al sospechar que trataban de hacer llegar a Birmania, vía Malasia, un aparato electrónico que puede ser utilizado en la construcción de misiles. Además, Washington ha ordenado congelar las cuentas de una empresa comercial norcoreana, Namchongang Trading, y otra iraní de electrónica, Hong Kong Electronics, y las ha vetado para las compañías estadounidenses.
Continúa, por tanto, la guerra psicológica y financiera contra Corea del Norte.


