
EFE Vicente Álvarez Areces, Ángeles González-Sinde e Iván Fernández Lobo, probando ayer un videojuego
Gamelab, la feria del videojuego que se celebra en Gijón, se proyecta internacionalmente este año. Se debate sobre la nueva forma de jugar, la llamada «Free 2 play» o «Freemium» -free premium-. Las empresas de videojuegos van definiendo sus nuevos modelos de negocio, sorteando así problemas como la piratería. El usuario no se lleva ahora el producto a casa -en su soporte físico-, sino que juega directamente en las plataformas disponibles por las propias empresas en la red.
Ahora el juego se descarga gratuitamente, el jugador sólo paga opciones avanzadas y nuevas posibilidades de control que él mismo quiera añadir para su mayor entretenimiento. El espacio «on line» permite, de este modo, que los jugadores compitan unos con otros a través de internet. Según Tracy Spaigth, esta modalidad gana ya el 80 por ciento del mercado del videojuego en China, como explicó en su ponencia «De Asia a Occidente: el mercado del Free 2 Play». En Europa hay dos empresas alemanas que ya lo han puesto en práctica con acierto: en España, Fx Interactive ha creado una recreación arcade de su juego ya conocido, Navy Moves. Ha registrado más de un millón de partidas.
El modelo de producción del videojuego, para las propias empresas también cambia, ya que éstas se ven obligadas a diseñar y reproducir otra vez el mismo producto. Obtienen sus beneficios económicos a medio y largo plazo. Es una forma de fidelizar al cliente, el videojuego tiene una vida más duradera, no se agota como novedad en los dos o tres primeros meses de puesta en venta. Es un hecho que en España ya se van generando comunidades de jugadores con vinculaciones importantes, como señala Iván Fernández Lobo, director de Gamelab. No obstante, no es comparable a Corea, donde se celebran eventos (físicos) en los que jugadores profesionalizados ganan sumas importantes de dinero.


