POR CARLOS HIDALGO
FOTO FRANCISCO SECO
MADRID. Un total de 52 miembros del colectivo social Rompamos el Silencio fueron detenidos ayer tras «okupar» por espacio de dos horas el Casino de Madrid, ubicado en la calle de Alcalá, 15 (Centro). Los arrestados pretendían, en lo que llaman la «V Semana de Lucha Social 09», «hacer visible la brecha entre quienes trabajan y quienes se lucran, quienes pagan y quienes ganan en ruletas financieras, entre quienes provocan la crisis y quienes la sufrimos», según un comunicado.
Sus actuaciones -el pasado domingo ya tomaron el edificio de los antiguos cines Luna, donde continúan- tienen la adhesión de colectivos como Ecologistas en Acción, el Patio Maravillas o la CGT; pero también de otros de ideología extremista, como Izquierda Castellana, grupo político considerado ultra, liderado por la hermana del socialista Txiqui Benegas, que participó en la lista de Iniciativa Internacionalista como número dos en las recientes elecciones al Parlamento Europeo. Aquella lista, encabezada por el dramaturgo Alfonso Sastre, fue anulada por el Tribunal Supremo, al considerar que estaba instrumentalizada por Batasuna, aunque, finalmente, la decisión fue revocada por el Constitucional.
Izquierda Castellana se define como «una unión de fuerzas soberanistas e independentistas de izquierdas, las fuerzas políticas de la izquierda estatal respetuosas con los derechos nacionales de los diversos pueblos oprimidos por el Estado español, así como de importantes movimientos sociales y sindicales». Otros colectivos de extrema izquierda que apoyan a Rompamos el Silencio son Nodo50 y la Red de Apoyo Zapatista. Entre la nómina de adhesiones del manifiesto difundido ayer, se encuentra también la Parroquia San Carlos Borromeo, también conocida como la «Iglesia Roja».
Un centenar de personas concurrieron sobre las 11 ante el Casino de Madrid. Cincuenta y dos llegaron a entrar en el recinto, de carácter privado. Elena Sánchez, portavoz del colectivo, explicó a ABC que la de ayer se trataba de «una acción del eje de crisis». «El Casino es el centro de reunión de la opulencia y la avaricia, del capitalismo, que lleva a la miseria». Según relató, hablaron con el bedel, explicándoles que «era legítima la entrada», ya que, a su juicio, «las cuotas de los socios están pagada por la explotación y la precariedad». Los conserjes intentaron, sin éxito, abortar la «okupación». Subieron a la primera planta y se instalaron, de manera pacífica, en la sala que da a la calle de Alcalá. La intención era esperar allí a los medios de comunicación.
Según la asociación, la Delegación del Gobierno -a cuyos responsables acusan de «persistir en la línea de represión indiscriminada de la anterior delegada, cesada por reiteradas acusaciones de brutalidad policial»- mandó a los «antidisturbios» tras la llamada del Casino.
Se negaron a declarar
Eran las 12.15 cuando la Policía decidió sacar a los «okupas». En un principio, algunos de los manifestantes que se congregaron en la puerta con la pancarta «Por estas puertas no entra la crisis» actuaron como mediadores. Finalmente, los agentes penetraron en el Casino y sacaron a la una a los 52 miembros de Rompamos el Silencio que fueron detenidos. «Ha habido resistencia pacífica, se han quedado sentados», explicaba la portavoz del colectivo. En el comunicado se habló de «brutalidad policial» en el desalojo.
Los arrestados, tras negarse a declarar ante la Brigada de Información, quedaron en libertad, con obligación de comparecer ante el juez. Se les acusa de allanamiento de morada, coacciones y resistencia a la autoridad.