
Touriño, Álvarez, González (Adif) y Caride (Política Territorial), en noviembre, en las obras del viaducto del Deza | EFE
Lunes, 29-06-09
«Pedimos una comisión de seguimiento plural, para ver cuál es la evolución de todo esto. Nos fiamos de José Blanco y de Zapatero, no de los proyectos de Feijóo». Un año después, la tortilla ha dado completamente la vuelta y es el PSOE, por boca de su secretario xeral, Manuel Vázquez, el que el pasado viernes solicitaba la entrada de su formación en la famosa subcomisión de seguimiento del AVE.
Sí, ésa aprobada de forma unánime por las tres formaciones con escaños en el Parlamento gallego y que, antes incluso de su entrada en funcionamiento, Emilio Pérez Touriño y José Luis Rodríguez Zapatero transmutaban en reuniones trimestrales entre el máximo mandatario de la Xunta y la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez -la mandataria andaluza realizó dos viajes a Galicia tras la decisión de los presidentes, pero sin implicarse demasiado: era la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, por ejemplo, la que inauguraba la tuneladora de Vigo en febrero-.
La metamorfosis de subcomisión a reunión bilateral ocurrió a poco más de medio año de las elecciones del 1-M. Hoy, han cambiado la fecha de finalización de las obras -de 2012 a 2015-, los protagonistas en la Xunta y Fomento, y la posición relativa de las formaciones políticas gallegas.
Si de giro copernicano podría calificarse el movimiento del PSOE, exactamente lo contrario ha hecho un BNG que nunca se negó -al menos, de puertas hacia afuera- a permitir la entrada del PP en el grupo de seguimiento. Anxo Quintana, por entonces portavoz nacional de la organización frentista, apoyó la presencia de todos los grupos, sin excepción, a la hora de controlar la ejecución de los plazos. En esa línea, Carlos Aymerich, portavoz del BNG en O Hórreo, solicitaba también el pasado viernes en una rueda de prensa formalizada en sede parlamentaria la presencia de su formación en la comisición de seguimiento de las obras.
Tras el encuentro de la pasada semana entre Alberto Núñez Feijóo y el ministro de Fomento, en el que éste último acordó que el acuerdo fijado entre ambas administraciones tendría seguimiento formalizado, ha vuelto a cobrar fuerza la comisión bilateral de infraestructuras que nunca existió. En su primera reunión con el delegado del gobierno en Galicia, Antón Louro (PSOE), el titular de la Xunta ya exigía que se activase «de inmediato» la subcomisión bilateral encargada de evaluar la marcha de las obras, cuyos plazos se han modificaron tras los cambios anunciados a su llegada al cargo por el nuevo ministro de Fomento, el lucense José Blanco. Feijóo deberá decidir ahora si hay nuevo giro copernicano (éste, en el PP).


