Domingo, 28-06-09
Siempre creí que la patológica excentricidad de Michael Jackson era incompatible con un proceso biológico tan cochinamente humano como el de la muerte. También tenía para mí que una melena tan escandalosamente bella como la de Farrah Fawett nunca se deshilacharía víctima de la despiadada quimioterapia. Estaba tan segura de que Jackson era refractario a la prosaica muerte como que el más genuino ángel de Charlie seguiría con méritos propios siendo objeto de la envidia más insana de todas las chicas que crecimos despeinándonos frente a su espejo. Pero no es tiempo éste de sueños intactos ni de mitos en pie... ni siquiera en la política más mundana, la que se viste de domingo para inaugurar, tras cinco años de interminable piqueta, la nueva estación de Cercanías en la Puerta del Sol. Tras seis años de encarnizado enfrentamiento, a Zapatero. Aguirre, Blanco y Gallardón les falta tiempo para reunirse una tarde valle informativamente hablando y robar plano al rey del rock.
Tengo para mí que el presidente del Gobierno ha tornado en miel su hiel con el dúo popular madrileño para ver si consigue ficharlos como próximos candidatos socialistas. Si yo fuera Tomás Gómez o David Lucas me lo haría mirar porque irremediablemente tiene el enemigo en casa... además de en la del vecino.
Ese cazatalentos del socialismo de nombre José Blanco ha debido soplarle al oído a su jefe que ahora que Rajoy parece consolidado en la poltrona de Génova (si Bárcenas no lo impide), sus dos principales competidores, Aguirre y Gallardón, se han quedado sin la mitad de sus quehaceres diarios, consistentes en moverle el asiento al presidente popular. Por ello, nunca como ahora, en un contexto además de fusiones, el socialismo de la capital tiene una oportunidad tan clara de recuperar el poder con dos cabeza de lista de probada solvencia.
PECADOS CAPITALES

