Domingo, 28-06-09
CHISPAS
No acabo de comprender por qué los desfiles de drag queens subidas en zapatos de plataforma más altos aún de los de la Princesa Letizia, hombres en tanga, mujeres con los pechos al aire y carrozas y personas adornadas con plumas por todas partes han de servir para que la gente acepte que los homosexuales tienen los mismos derechos que todos los demás ciudadanos, pero allá con las asociaciones que organizan las celebraciones del día del orgullo gay; respeto los gustos de cada cual y considero que la calle es de todos, aunque ciertamente me molesta que los ayuntamientos se gasten el dinero de mis impuestos en subvencionar estos y otros muchos fastos.
Tampoco comprendo por qué vivo rodeada de pacatos que piensan lo que acabo de expresar pero no se atreven a decirlo, no vaya a ser que se les acuse de homofobia, uno de los pecados más políticamente incorrectos de la sociedad actual. Como antes se tachaba de machistas a quienes cuestionaban los eslóganes de las feministas más radicales, lo que impedía a mucha gente expresar sus razonables opiniones sobre los métodos empleados por algunas mujeres para reivindicar su igualdad.
Somos muchas las mujeres como yo que hoy nos sentimos orgullosas de haber conseguido esta igualdad a base de trabajar codo a codo con los hombres y haber dado a nuestros hijos e hijas la misma educación e iguales oportunidades sin tiempo ni ganas de convertir nuestras reivindicaciones en ruidosos desfiles callejeros. Me pregunto por qué homosexuales y lesbianas aún no han llegado al punto de comprender que el orgullo de pertenecer a un determinado colectivo no tiene nada que ver con exhibirse en lo alto de una carroza.