Domingo, 28-06-09
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha aprobado unas normas internas destinadas a cubrir las vacantes de embajadores. La principal novedad es que un Comité de Valoración, formado por altos cargos del departamento, estudiará las hojas de servicio y la idoneidad de los aspirantes al puesto y presentará al ministro una terna de candidatos para el mismo. El ministro elegirá de esa terna el candidato que, a su vez, presentará al Consejo de Ministros, que seguirá teniendo la competencia última para designar embajador.
Las normas adoptadas por Moratinos, a las que tuvo acceso ABC, responden a la demanda formulada por la Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE) para tratar de lograr que las vacantes que vayan a ser cubiertas con funcionarios de la Carrera Diplomática, lo sean con personas que reúnan una serie de requisitos mínimos y no se produzcan arbitrariedades, como ha sucedido en algunos casos.
Según esas pautas, podrán aspirar a las Jefaturas de Misión (embajadas y representaciones permanentes), los diplomáticos que tengan 15 años de servicio activo; ocupen en el escalafón puesto de embajador, ministro o consejero; hayan estado al menos en dos puestos en el exterior; y puedan acreditar una experiencia mínima de tres años en cargos directivos.
El Comité que valorará las solicitudes estará integrado por el subsecretario, los secretarios de Estado competentes por razón geográfica o contenido del puesto, el director del Gabinete del ministro y el director general del Servicio Exterior, que actuará como secretario. Se reunirá dos veces al año, en mayo y diciembre, y, tras comprobar que los aspirantes reúnen los requisitos citados, valorarán sus hojas de servicio y su idoneidad para ese destino y elevarán una terna al ministro.
Estas normas, que también tendrán en cuenta la voluntad del Gobierno de ir logrando la equiparación entre hombres y mujeres al frente de las Embajadas, son, en cualquier caso, únicamente aplicables a los funcionarios diplomáticos, y no a los nombramientos de embajadores «políticos», que, por cierto, ha aumentado sensiblemente desde la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a La Moncloa.


