Domingo, 28-06-09
POR LUIS CANO
MADRID. La estación de Cercanías de Sol es de récord: seis años de obras para convertir en realidad una de las más importantes infraestructuras de Madrid, destinada a convertirse en un eje de comunicación con las dos estaciones del AVE de la ciudad (Atocha-Chamartín) y, en 2010, con el aeropuerto de Barajas (cuando acaben las obras del ramal que irá desde Chamartín a la T-4). Fomento estima que por Sol pasarán 70.000 viajeros cada día.
El proyecto de construcción se prolongó durante seis años ante la desesperación de comerciantes, vecinos y turistas. La dimensión del proyecto y las continuas interrupciones en las obras demoraron la ejecución del plan. El presupuesto final es el doble del previsto. Llevar Cercanías a Sol ha supuesto 570 millones de euros. De ellos, 155 millones han sido destinados a la estación.
La construcción comenzó en 2003 con un final previsto en 2007. Los retrasos han sido una sucesión de infortunios, hallazgos, errores de planificación y, en ocasiones, descoordinación entre Administraciones.
Hallazgos arqueológicos
El primer contratiempo llegó con el desvío de todo el cableado de luz y telefonía, y de las tuberías de agua y de gas. En noviembre de 2004, con el problema solventado, comenzó la excavación de la cavidad.
El año 2006 no será fácil de olvidar en la Puerta del Sol. Las vallas formaron un perímetro aciago para los paseantes. Las obras avanzaban bajo tierra hasta que la excavación se topó con las ruinas de la cimentación de la iglesia del Buen Suceso, construida en el siglo XV. El hallazgo paró las obras durante un año, para resguardar las ruinas. Ahora los restos arqueológicos están expuestos detrás de mamparas en el interior de la estación. Los trabajos subterráneos produjeron el pavor de los vecinos de la calle Montera. La aparición de grietas en sus viviendas en 2006, como reconoció Fomento, tenían origen en las vibraciones de excavación de la bóveda.
Las dimensiones del proyecto son colosales. La estación, por fin terminada, está inmersa en la caverna artificial más grande jamás horadada: 28 metros de profundidad, 207 metros de longitud y 20 metros de anchura para albergar un vestíbulo de 7.500 metros cuadrados.
La estación es una nueva parada en el «túnel de la risa», la segunda conexión entre Atocha y Chamartín, inaugurada en julio del año pasado. El corredor no desentona con la nueva estación con sus 8,5 kilómetros de longitud, un diámetro de 8,43 metros, 17 pozos de ventilación y 13 salidas de emergencia.

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