Domingo, 28-06-09
El proceso de paz en Irlanda del Norte dio ayer otro paso adelante. Dos grupos «lealistas», la Fuerza de Voluntarios del Ulster (UVF) y el Comando Mano Roja (RHC), anunciaron ayer que habían completado el desarme iniciado el año pasado.
En un día de gran relevancia para la provincia, otro grupo «lealista», la UDA (la Asociación de Defensa del Ulster) confirmó que habían comenzado con un proceso similar que debería culminar en agosto.
Un portavoz de la UVF y el RHC aseguró que ambas organizaciones habían destruido «total e irreversiblemente» su arsenal. Por su parte, la UDA emitió un comunicado en el que confirmó que había inutilizado parte de su arsenal.
La UDA y la UVF son los grupos «lealistas» más poderosos de Irlanda del Norte. Entre ambos mataron a casi mil personas, es decir, una tercera parte del total de muertes por violencia en la provincia desatada entre protestantes y católicos a finales de la década de los 60.
Al igual que durante el proceso de desarme del Ejército Republicano Irlandés (IRA), que culminó hace cuatro años, la Comisión Internacional Independiente de Desarme (IICD), encabezada por el general retirado canadiense John de Chastelain, supervisó la eliminación del arsenal de guerra de los lealistas.
El camino a la paz
El proceso comenzó en otoño, fue suspendido en marzo cuando un grupo disidente republicano mató a un policía y dos soldados, y reanudado gracias a las garantías que ofreció el gobierno de coalición de la provincia de que los responsables serían capturados.
La líder del Partido Unionista Progresista, rama política del UVF, Dawn Purvis, anunció el fin de la guerra. «»Lealistas» y republicanos tenemos que sentarnos dialogar por el bien del país», dijo Purvis. Según los analistas, el gran problema con el desarme de los «lealistas» no eran los republicanos, sino las violentas disputas entre distintos grupos armados.
Los enfrentamientos, más dignos de un grupo mafioso que de una presunta organización político-militar, tenían que ver con el vínculo de algunas corrientes internas con el tráfico de drogas, el contrabando y la extorsión.
Una figura clave en la negociación con los «lealistas» fue Martin Mc Aleese, marido de la presidenta de la República de Irlanda Mary Mc Aleese, quien fue crucial a la hora de persuadir a los «lealistas» más intransigentes, como Jackie Mc Donald. Según información que llegó a la BBC, Mac Donald y Mc Aleese no sólo dialogaron sobre armas, sino que terminaron jugando al golf, eso sí, en aras de la paz.


