Foto Reuters
Publicado Domingo, 28-06-09 a las 17:38
Le llaman “el colorado” porque es pelirrojo. Sus señas de identidad son dos tatuajes, uno en el cuello y otro en el brazo. Pero su carta de presentación, además de tinta china, tiene impresa una cifra invisible de su enorme fortuna. Con maldad le han llamado el Berlusconi argentino pero cualquier parecido con “il Caballeri” está lejos de corresponderse con la realidad.
Francisco de Narváez es un empresario rico pero austero, poco estridente y fiel a su familia numerosa. También, es un diputado peronista convencido de que en este siglo XXI el Justicialismo debe redefinir el movimiento que fundó el general Juan Domingo Perón, "no puede caber todo", insiste.
Francisco de Narváez es un empresario rico pero austero, poco estridente y fiel a su familia numerosa. También, es un diputado peronista convencido de que en este siglo XXI el Justicialismo debe redefinir el movimiento que fundó el general Juan Domingo Perón, "no puede caber todo", insiste.
Su adversario se convirtió, involuntariamente, en su mejor jefe de campaña. Néstor Kirchner le eligió como diana de sus invectivas y el efecto conseguido fue inverso al deseado. De Narváez comenzó a subir en las encuestas. El ascenso fue en aumento cuando un candidato desconocido, sin partido ni historial pero con el mismo apellido, apareció por arte de magia.
El individuo, incapaz de expresarse con propiedad, tenía un doble para las entrevistas radiales. La justicia electoral, la semana pasada retiró su inscripción. De no haberlo hecho, la confusión por el apellido le podía costar a De Narváez hasta tres puntos en unas elecciones en las que van cabeza a cabeza.
El individuo, incapaz de expresarse con propiedad, tenía un doble para las entrevistas radiales. La justicia electoral, la semana pasada retiró su inscripción. De no haberlo hecho, la confusión por el apellido le podía costar a De Narváez hasta tres puntos en unas elecciones en las que van cabeza a cabeza.
La segunda envestida contra el aliado de Mauricio Macri vino de Faggionato Márquez, un juez que arrastra 36 denuncias por mala praxis y corrupción. Al frente de una causa de contrabando de efidrina, sustancia utilizada para la elaboración de drogas sintéticas, le citó la pasada semana, a pocos días de la elección, pese a que la causa lleva abierta meses. El escándalo volvió a beneficiar a De Narváez y las encuestas, por primera vez, arrojaron un saldo a su favor.
Entre los reproches que le hacen a De Narváez siempre figura su excesivo gasto de campaña. Él, se defiende: Con mi dinero puedo hacer lo que quiero. Consciente de la importancia de los medios de comunicación, compró el canal de televisión América TV, el diario económico Crónista y el 20 por ciento de Ambito Financiero. “No descarto seguir invirtiendo en el sector”, reconoce. Sin embargo, hasta la fecha, en los medios mencionados garantizan que jamás han recibido instrucciones, censuras o presiones para dispensarle un trato preferencial.
Aliado de Carlos Menem en el 2003 hoy forma alianza con el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri. Si, como indican los sondeos, sale airoso de las elecciones promete intentar desbancar de la Presidencia del Partido Justicialista (PJ) a Néstor Kirchner y dar el salto a la Gobernación de la provincia de Buenos Aires.


