Medvédev anuncia en una visita al continente negro que rivalizarán con las potencias por los recursos energéticos

Actualizado Sábado, 27-06-09 a las 17:21
Con la desintegración de la URSS y la llegada del capitalismo a Rusia, el Kremlin dio carpetazo a los gravosos programas de ayuda a sus antiguos aliados comunistas en todo el planeta. La proximidad hizo que la relación con Asia resurgiera con un nuevo contenido y con Iberoamérica se ha vuelto a impulsar en los últimos años. El turno le toca ahora a África. El presidente ruso, Dmitri Medvédev, acaba de finalizar su primera gira por el estratégico continente negro después de esbozar importantes proyectos de cooperación.
El sedimento ideológico antioccidental, arraigado todavía entre los dirigentes rusos, mantiene viva la costumbre de reprochar a Europa su pasado colonial y su antigua política de rapiña. Consideran que África es el ejemplo más flagrante y que las sumas de dinero que se han inyectado en los últimos 50 años para ayudarla a salir del subdesarrollo no han servido más que para apuntalar regímenes corruptos e inhumanos.
Esa fue la idea que China aprovechó para abrirse paso en una zona del mundo que posee las materias primas necesarias para mover su descomunal industria. El gran país asiático desembarcó allí hace tiempo, pero ha sido en los últimos 10 años cuando ha consolidado su presencia, desplazando incluso a Francia. Los chinos están en todas partes, en Angola, Senegal, Nigeria, Sudán, Congo, Sierra Leona, Costa de Marfil y, sobre todo, en Sudáfrica. Se dedican a cualquier cosa, desde construir edificios, extraer mineral y vender su tecnología y manufacturas hasta comprar petróleo. Se calcula que hay cerca de 1.000 empresas chinas en territorio africano.
“África despierta hoy día un interés enorme en China, Estados Unidos y la Unión Europea y nosotros no nos podemos quedar atrás”, declaró Medvédev el pasado jueves en Windhoek (Namibia). Reconoció, no obstante, que “hemos llegado casi tarde”. Confía, no obstante, en que “nuestros viejos lazos y la ausencia por nuestro lado de un tenebroso pasado colonial nos ayuden” a recuperar el terreno perdido.
CONTRAPESO A CHINA
El máximo dirigente ruso inició su primer viaje a África el pasado martes en Egipto y lo finalizó ayer en Angola, tras pasar también por Nigeria y Namibia. Por su parte, el ex presidente y actual primer ministro, Vladímir Putin, estuvo en Sudáfrica y Marruecos hace tres años.
Durante mucho tiempo, Moscú gastó miles de millones de dólares en los movimientos guerrilleros marxistas en países como Etiopia, Mozambique o Angola. En la guerra civil que se desató tras la proclamación de independencia de Angola participaron por lo menos 30.000 militares soviéticos. La URSS no llegó a tiempo de ayudar con armas al líder anticolonialista congolés, Patricio Lumumba, un héroe y un referente para la raza negra y las organizaciones izquierdistas de entonces. Una de las universidades de Moscú lleva su nombre. Ése es el bagaje con el Rusia pretende ahora regresar a África.
El presidente angoleño, José Eduardo dos Santos, con quien se reunió ayer Medvédev en Luanda, estudió en la URSS y habla ruso. Firmaron varios acuerdos de carácter comercial y político. Se trata de crear un contrapeso a la creciente influencia china, pero lo que más interesa a Rusia es importar diamantes de sus minas y colaborar en proyectos energéticos. Angola preside actualmente la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
El crudo y el gas también estuvieron en el centro de las conversaciones que tuvieron lugar el miércoles en Lagos (Nigeria), país que lidera la exportación de hidrocarburos en África. La Corporación Nacional Nigeriana de Petróleo (NNPC) firmó un contrato con Gazprom por un importe de 2.500 millones de dólares con el objetivo de crear una empresa mixta para la prospección de nuevos yacimientos. El gigante ruso espera lograr su participación en el tendido del gran gaseoducto trans-sahariano, que deberá llevar gas nigeriano a Europa. La atención de Medvédev en Namibia estuvo puesta en los yacimientos de uranio y diamantes. De energía atómica se habló en los cuatro países del recorrido. Rusia puja fuerte por ganar el concurso para construir la primera central atómica que tendrá Egipto.


