Sábado, 27-06-09
Este mes de junio Los Ángeles se ha convertido en la capital mundial del baloncesto. El decimoquinto título de la NBA ganado por los Lakers ha teñido de púrpura a los aficionados de todo el planeta. Sin embargo, no toda la ciudad asistía a las celebraciones. El hermano pobre se esmeraba por atar los cabos del que iba a ser su mayor momento de gloria en la década. Los Clippers buscaban su dosis de protagonismo.
Por tercera vez en su historia disponían del número uno del «draft» y esperaban aprovecharlo mejor que en las anteriores ocasiones (Danny Manning y Michael Olowokandi). A partir de ahora, el objetivo para Blake Griffin será romper la sempiterna línea perdedora de unos Clippers que sólo han acabado en positivo en dos de las últimas treinta temporadas.



