Kerrubi llama «ilegítimo» al Gobierno iraní mientras Alí Jamenei vuelve a respaldarlo

La «revuelta verde» contra el pucherazo de Mahmud Ahmadineyad ha entrado ya en el fin de su primera fase: la Policía iraní y las temidas milicias islámicas del Basij actúan con mayor contundencia si cabe, la represión contra la prensa (internacional y nacional) es ya aplastante y los manifestantes tienen ya como misión imposible acceder al lugar donde se citan vía internet.
La clave la dio ayer la misma Zahra Rahnavard, esposa del candidato reformista Mir-Husein Musavi, a través de la página web de su marido: «Irán es hoy un Estado donde impera la ley marcial». Fase uno superada cuando se cumple hoy el decimotercer día de la revuelta más virulenta de los 30 años de vida de la República Islámica de Irán.
Por ello, y ante el temor de que el hálito de los rebeldes reformistas decaiga, cada vez son más las voces del entorno de Musavi y del otro candidato presidencial reformista, Mehdi Kerrubi, que piden una nueva escalada de las protestas. Una fase dos que pasaría por la proclamación de una huelga general. Además se insiste: «Las protestas deben continuar».
«Es mi deber continuar con las protestas legales para preservar los derechos de los iraníes», proseguía Zahra quien había anunciado su aparición junto a su marido en una manifestación convocada en las inmediaciones del Parlamento iraní que finalmente fue abortada ante la brutalidad de las milicias del Basij y la Policía, que golpearon a la gente que trataba de alcanzar la plaza de Baharestan, lugar de la cita. Según informaron testigos presenciales a la CNN, los agentes de Policía cargaron con palos y realizaron disparos al aire.
«He visto cabezas rotas»
La página web de Musavi explicó además que muchos policías estaban preparados antes de la protesta esperando en mezquitas de la zona. «Nos estaban esperando. Todos llevaban armas y uniformes antidisturbios. Era como una ratonera. He visto gente con los brazos, piernas, cabezas rotas, sangre por todas partes», señaló el testigo, mientras que otro explicó que unos «500 matones» con porras salieron de la mezquita y atacaron a la gente. Musavi calificó la represión de «acto terrorista».
Por su parte, Kerrubi ha llamado hoy a los manifestantes a rendir honor a los mártires fallecidos en los últimos días. Además calificó de «Gobierno ilegítimo» el resultante de las urnas del pasado 12 de junio. «No acepto el resultado y por tanto considero ilegítimo al nuevo Gobierno», reiteró el clérigo reformista en su web.
Quien sí consideró ayer legítimo el resultado (una vez más) fue el Líder Supremo, Alí Jamenei: «Sobre los recientes incidentes relacionados con las elecciones, insisto en que se debe aplicar la ley. Ni el sistema, ni el pueblo cederán ante la fuerza».
Recuento parcial
Horas después, el Consejo de Guardianes daba un nuevo mazazo a la oposición. La televisión estatal iraní en inglés (PressTV) anunció que el recuento parcial realizado de forma aleatoria por el Consejo de Guardianes en el 10% de las urnas confirmó los polémicos resultados: 62,6% de los votos para Ahmadineyad y 32,8% para Musavi, informa Efe. El primero, como si las revueltas no fuesen con él, recibió ayer, sonriente, al portavoz del Parlamento de Bielorrusia. El segundo no aparece desde el viernes; sus seguidores quieren «más Musavi». Piden una fase dos.


