La familia del inspector del Cuerpo Nacional de Policía Eduardo Puelles dio ayer una nueva lección de dignidad, agradeciendo «desde lo más profundo de su corazón», con palabras que fueron más allá de la cortesía, el apoyo ciudadano e institucional recibido
El exterior del Parlamento vasco, donde se rindió ayer homenaje a Eduardo Puelles, última víctima mortal de ETA, fue el escenario de una nueva muestra de la categoría moral de su familia. Josu Puelles no expresó ningún sentimiento de odio tras el brutal asesinato de su hermano. Un escueto «ETA, ez, ETA, no», bastó para dejar clara su repulsa, al tiempo que no regateó las expresiones de gratitud por el apoyo institucional recibido, pero sobre todo por el de las decenas de miles de vascos que participaron en los actos de repulsa al atentado. «A todos, nuestra gratitud eterna», dijo.
Conscientes de que no siempre los familiares de las víctimas de ETA han tenido el respaldo institucional y social que cabría esperar, el hermano de Eduardo Puelles valoró como algo muy especial ese apoyo. «Siempre nos acompañará la cercanía y la ayuda que toda la familia ha recibido», señaló.
Josu Puelles, ertzaina de profesión, habló con especial agradecimiento de los compañeros de su hermano y de sus mandos, «que han hecho de Edu un héroe», dijo, transmitiendo el espíritu de colaboración entre la Ertzaintza y el resto de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que operan en el País Vasco que pretende extender el gobierno de Patxi López.
La unidad política fue resaltada por la familia de Eduardo Puelles, al agradecer su hermano a todos los grupos del Parlamento vasco el que hubieran aprobado por unanimidad una resolución «que nos llega de orgullo». En esa declaración, firmada por PNV, PSE, PP, Aralar, EA, EB y UPyD y leída de nuevo ayer por la presidenta de la Cámara de Vitoria, Artantxa Quiroga, antes de la ofrenda floral, se condena el «brutal atentado de ETA» y se afirma que Puelles «fue asesinado vilmente por la banda terrorista ETA».
Josu Puelles resaltaba, sin necesidad de decirlo, el hecho de que la declaración institucional del Parlamento vasco no ha necesitado de ambigüedades para ser aprobada por unanimidad. No se habla de violencia, sino de asesinato.
El cambio político en el País Vasco se nota incluso en el tiempo que transcurre entre un atentado de ETA y el homenaje a la víctima. Algunas familias han tenido que esperar décadas, pero tres días después de que Eduardo Puelles fuera asesinado por la banda terrorista, el Parlamento vasco rindió ayer homenaje al inspector del Cuerpo Nacional de Policía junto a la escultura que, con el nombre «Brújula de Medianoche», fue instalada en abril de 2008 en memoria de las víctimas del terrorismo en el exterior de la cámara autonómica.
La familia de Eduardo Puelles mostró su esperanza en que estos cambios permanezcan más allá de la actual legislatura. «Agradecemos el ejemplarizante comportamiento dado por las instituciones y esperamos que sirva de guía para futuros gobiernos venideros», dijo Josu Puelles.
La viuda del inspector de policía asesinado, Francisca Hernández, y sus hijos, Rubén y Asier, son un ejemplo del coraje de muchos ciudadanos que viven en el País Vasco bajo la amenaza del terrorismo etarra y que, habiendo sido señalados como enemigos del pueblo vasco por los terroristas, por el trabajo que desempeñan o por sus ideas políticas, resisten el acoso con dignidad. Se sienten vascos y por eso agradecen especialmente las muestras de apoyo de quienes durante muchos años les han dado la espalda en su tierra.



