Actualizado Martes, 23-06-09 a las 10:05
Tras unos años de cierto parón en las relaciones entre Aragón, Navarra y La Rioja, este mes de junio ha aflorado de nuevo el Valle medio del Ebro como realidad institucional. Ha sido después de varios años en los que Aragón dirigió su mirada hacia el este, para potenciar relaciones con Cataluña. Eso le llevó a participar en la «Eurorregión» de Maragall, pero los resultados han quedado muy lejos de lo que esperaba el Gobierno de Marcelino Iglesias. Aragón no ha solucionado asignaturas pendientes con Cataluña y, en algún caso, la fricción se ha acentuado. Así ha ocurrido con el conflicto por la colección artística de los «bienes de la Franja», mientras los intereses catalanes en materia hídrica han desairado en más de una ocasión a las instituciones aragonesas.
Tras esta experiencia, Aragón ha vuelto su mirada hacia el Valle medio del Ebro, y Navarra y La Rioja le han respondido. El distinto color político de estos tres gobiernos no ha impedido el acuerdo. El pasado día 15, el presidente aragonés, Marcelino Iglesias (PSOE), firmó en Pamplona un acuerdo de cooperación con su homólogo navarro, Miguel Sanz (UPN). Y ayer, en Zaragoza, Iglesias hacia lo mismo con el presidente riojano, Pedro Sanz (PP).
En ambos casos, los acuerdos de cooperación hablan de intensificar la coordinación para mejorar los servicios que se prestan a los ciudadanos, en apartados tales como el sanitario, el medio ambiente, los transportes, el turismo o la protección civil. Pero, además de lo que dice la letra de estos convenios, de ellos trasciende la voluntad política expresada por los tres presidentes regionales para hacer causa común ante el Gobierno central en asuntos de interés muto. Como ya ocurriera el día 15 en Pamplona, ayer en Zaragoza tanto Pedro Sanz como Marcelino Iglesias dejaron claro que se ha trabado ese frente unitario para defender infraestructuras comunes del Valle medio del Ebro.
El AVE, prioritario
Así las cosas, Aragón, Navarra y La Rioja hacen causa común para que el Ministerio de Fomento responda con celeridad a obras que, en algún caso, llevan años esperando. El AVE es un objetivo prioritario de las tres comunidades autónomas. En el caso navarro se ha avanzado gracias a las ventajas que ofrece el régimen especial de la Comunidad foral. El Ministerio ha suscrito en los últimos meses un convenio con Navarra para agilizar el proyecto del AVE entre Pamplona y el límite con la provincia de Zaragoza.
Ayer, Iglesias y Pedro Sanz subrayaron la necesidad de que Fomento acelere también las obras del tramo entre Navarra y Zaragoza, y la conexión hacia Logroño.
Es el corredor Santander-Mediterráneo, prometido por Zapatero en 2004 y que acumula acusados retrasos, no sólo en el trazado que ha de seguir por las tierras del Valle del Ebro sino también entre Zaragoza, Teruel y Valencia.
La unión de intereses entre Navarra, Aragón y La Rioja se extenderá a la totalidad del trazado, se exigirá al completo, no sólo en los tramos del Valle del Ebro. De lo contrario no se conseguiría el objetivo último: disponer de un corredor de alta velocidad, para mercancías y para viajeros, que conecte el Cantábrico con el Mediterráneo a través de Pamplona, Logroño y Zaragoza.
Pedro Sanz y Marcelino Iglesias acordaron ayer defender una posición común cuando se reúnan con el ministro de Fomento, José Blanco. Todo ello para que el Gobierno central «no tenga duda, ni vea ningún tipo de enfrentamiento entre territorios» a la hora de tomar decisiones, según destacó el presidente riojano. Entre los proyectos comunes se ha incluido también el desdoblamiento de la N-232, es decir, la construcción de la autovía A-68 que ha de unir Logroño con el Mediterráneo a través de Zaragoza y de Alcañiz (Teruel).


