El titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Málaga, en funciones de guardia, dejó en libertad con cargos el pasado día 12 a Rafael F. G., «El Rafita», uno de los cuatro jóvenes que en 2003 violaron, prendieron fuego y asesinaron a Sandra Palo. El magistrado imputó a «El Rafita», que ahora tiene 21 años, por presunto robo con fuerza en el interior de una vivienda en Benalmádena (Málaga). El piso se encontraba situado en el mismo edificio en el que el joven vivía.
Además de la instrucción que acometa el juzgado malagueño, al que por reparto llegue el caso del robo de un ordenador y varios objetos en esta vivienda, queda pendiente una hipotética medida del juez de Menores de Madrid que controla la libertad vigilada de Rafael F. G. Este magistrado, con el que todavía no ha contactado la policía malagueña, podría llegar a decidir la revocación de la medida de libertad vigilada y su reingreso en un centro de menores.
«El Rafita» prestó declaración ante la Policía Nacional de Málaga el día 11, tres después de haber perpretado el robo. Acudió ante los investigadores acompañado de su educador social, quien debe velar por su libertad vigilada. Desafiante y con gesto altanero, se mostró parco en palabras cuando le preguntaron por su supuesta implicación en el robo con fuerza en un piso de Benalmádena. Su actitud llegó a revolver las tripas de los agentes presentes. Fuentes cercanas al caso indicaron a ABC que mantuvo una postura «chulesca y prepotente» y que creó un gran malestar entre todos los presentes en el interrogatorio cuando al ser preguntado por su implicación en el brutal asesinato de Sandra Palo dijo: «Eso fue un problemilla».
El joven residía en un piso gestionado por la Asociación Adis Meridianos en el mismo bloque en el que vive la víctima a la que supuestamente robó. Fuentes cercanas al caso informaron de que fue la vecina, de nacionalidad checa y que había recelado de los continuos acercamientos de «El Rafita», quien le señaló como sospechoso del robo después de que desapareciera del edificio cuando presentó una denuncia por la sustracción de un ordenador portátil y otros objetos de valor.
El delito se cometió el día 8 y la mujer hizo una ampliación de la denuncia después. En ella expresó que Rafael F.G., que intentaba constantemente intimar con una amiga suya, iba con frecuencia al piso a pesar de que tanto ella como sus dos compañeros de domicilio habían mostrado recelos hacia él.
Los agentes del Grupo de Robos de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría Provincial de Málaga contactaron con el educador social de la Asociación Adis Meridianos, que controla la libertad vigilada del joven y que, además, le proporcionó la vivienda que ahora ha tenido que abandonar. Del interrogatorio se dedujo la implicación de otro joven en el robo con violencia, J. G. B., de 25 años, a quien se le incautó el ordenador portátil de la denunciante.
La forma de entrada a la vivienda no ha quedado aclarada aún, ya que la puerta no había sido forzada. La Policía Nacional baraja dos hipótesis: la primera, que no estuviese echada la llave y abriese con una radiografía o un plástico flexible de similares características -lo que en el argot policial se conoce como el método del resbalón-, y la segunda, que en algunas de sus visitas al domicilio se hubiese apropiado de una llave y hubiera hecho una copia de la misma.
Tras la declaración ante los agentes, «El Rafita» pasó a los calabozos de la comisaría, donde pasó la noche para posteriormente ser puesto a disposición del juzgado de Instrucción número 11 de Málaga. Fuentes judiciales explicaron a este periódico que al joven no le tuvo que sentar muy bien pasar la noche en la celda, «porque llegó muy suavito». El magistrado, tras escuchar a las partes, lo imputó y dejó en libertad con cargos.
Desde que se conoció la implicación de «El Rafita» en este robo, la familia de Sandra Palo ha vuelto a exigir modificaciones urgentes en la Ley del Menor. La madre de la joven de Getafe, María del Mar Bermúdez, ha criticado la medida de «libertad vigilada» en la que se encontraba el joven desde hace dos años, situación en la que, además, debía permanecer otro más.
La madre aseguró no creer en esa figura porque, en su opinión, ni violadores ni pederastas ni asesinos que cometen este tipo de brutalidades son reinsertables. Para María del Mar Bermúdez, que «El Rafita» esté ahora presuntamente implicado en este robo «demuestra aún más que ni estaba reinsertado cuando salió (del centro de menores) ni se reinsertará nunca».

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