Hace cinco años, Mel Gibson rodó «La Pasión de Cristo», dura y polémica película que pretendía narrar la pasión y muerte de Jesús de Nazaret al pie de la letra tal y como la cuenta el Nuevo Testamento. Con la misma productora, con algún actor repetido y con la misma polémica anticipada se estrena ahora en Estados Unidos lo que puede ser la versión iraní del experimento de Gibson: «La lapidación de Soraya M».
Tirar la primera piedra
El tema: una joven que vive en un pueblo iraní en los años 80, ya bien entrada la revolución de los ayatollahs, es acusada falsamente de adulterio por su mujeriego marido. El castigo por semejante delito es la lapidación pública hasta la muerte. Y no hace falta estar libre de pecado para tirar la primera piedra.
El guión está basado en la novela del periodista franco-iraní Freidoune Sahebjam. Dirige la película Cyrus Nowrasteh, un cineasta nacido en Colorado de padres iraníes. Después de largas y difíciles negociaciones la película empezará a ser exhibida este viernes en Estados Unidos.
Entre los que ya la han visto en pases previos especiales figura Elise Auerbach, especialista de Amnistía Internacional para Irán. Según ella el filme es sensacionalista y le falta rigor. «Presenta a los iraníes como bárbaros sedientos de sangre», denuncia en declaraciones a The Wall Street Journal. Auerbach también se queja de que no se refleje la oposición de muchos habitantes del país a la lapidación.
Parte de estas críticas se sustentan en que la película imita la línea dura de La Pasión de Cristo: rodada mayormente en farsi, ignora por completo la elipsis y ofrece al espectador una visión casi insoportablemente detallada de los hechos. Esto es lo que algunos le achacan en negativo, aunque no falta quien se lo elogie en positivo. Varias actrices de ascendencia iraní se han prestado a trabajar en la película casi como un acto de denuncia.
Condición homosexual
Los defensores de La lapidación de Soraya M, con su director a la cabeza, opinan que en estos temas los eufemismos sobran. Desde 2002 hasta la actualidad están acreditadas por lo menos seis lapidaciones en Irán; una mujer y cinco hombres. En muchas ocasiones en que la víctima es masculina lo es por su condición de homosexual.
El director de la película afirma estar preparado para toda clase de críticas, por ejemplo por haber firmado la secuencia de la lapidación a cámara lenta. Rodar esta escena llevó seis días, la mayor parte de los cuales la actriz se los pasó enterrada hasta la cintura. «Para transmitir la ira, la rabia, la frustración y la injusticia de esta historia, tienes que meter a la audiencia dentro de ese agujero en el suelo con ella», afirma Nowrasteh.