Actualizado Martes, 23-06-09 a las 15:35
Barack Obama es un hombre cercano. Así dibujan al presidente de los Estados Unidos en la edición española de la revista Vanity Fair, primer medio de nuestro país que accede a la Casa Blanca para compartir el día a día de la familia Obama y sus equipos.
Un amplio reportaje, tanto textual como fotográfico, que verá la luz en su próximo número de julio compartiendo portada con Gisele Bunchen. En una de las estampas más impactantes y definitorias del trabajo, se nos enseña a uno de los hombres más poderosos del mundo con los pies encima de la mesa. Y no en cualquier momento, sino durante una conversación telefónica con los líderes de Afganistán y Pakistán.
Tras dos semanas frecuentando la Casa Blanca, el autor de los retratos, el fotógrafo Charles Ommaney, ha sabido encuadrar al presidente y a la Primera Dama danzando con las notas de unos mariachis o acudiendo, siempre sonrientes, a una recepción.
Diferencias con BushÉsa es una de las claves del texto: la cercanía de los nuevos inquilinos de estos 5.000 metros cuadrados. Cercanía que intentan transmitir a las 6.500 personas que trabajan para ellos, y que contrasta, según la revista, con las anteriores legislaturas comandadas por George W. Bush. «Tengo la impresión», escribe Carlos de Vega, autor del reportaje, «de que esa cercanía es la primera medida real que ha implantado el cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos».
Las diferencias remarcadas no acaban ahí: desde la impuntualidad de los demócratas hasta las presentaciones del equipo (Michelle Obama les dijo a sus asesores: «es más importante que conozcáis los nombres del personal de limpieza que ellos se parendan los vuestros»). Todo cristaliza en las palabras del fotógrafo: «Todo el mundo quiere tocarlo. Algo que no pasaba con Bush».
Un reportaje que, por primera vez en España de primera mano, nos acerca momentos que ya están escribiendo la historia. Ya lo confiesa la periodista y columnista Helen Thomas, una de las figuras más importantes de la prensa estadounidense: «Exceptuando a Carter, que era un cerebrito, son la pareja más inteligente que he visto pasar por la Casa Blanca». Y sentencia: «Lo más parecido a esto fue Kennedy».
Un amplio reportaje, tanto textual como fotográfico, que verá la luz en su próximo número de julio compartiendo portada con Gisele Bunchen. En una de las estampas más impactantes y definitorias del trabajo, se nos enseña a uno de los hombres más poderosos del mundo con los pies encima de la mesa. Y no en cualquier momento, sino durante una conversación telefónica con los líderes de Afganistán y Pakistán.
Tras dos semanas frecuentando la Casa Blanca, el autor de los retratos, el fotógrafo Charles Ommaney, ha sabido encuadrar al presidente y a la Primera Dama danzando con las notas de unos mariachis o acudiendo, siempre sonrientes, a una recepción.
Diferencias con BushÉsa es una de las claves del texto: la cercanía de los nuevos inquilinos de estos 5.000 metros cuadrados. Cercanía que intentan transmitir a las 6.500 personas que trabajan para ellos, y que contrasta, según la revista, con las anteriores legislaturas comandadas por George W. Bush. «Tengo la impresión», escribe Carlos de Vega, autor del reportaje, «de que esa cercanía es la primera medida real que ha implantado el cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos».
Las diferencias remarcadas no acaban ahí: desde la impuntualidad de los demócratas hasta las presentaciones del equipo (Michelle Obama les dijo a sus asesores: «es más importante que conozcáis los nombres del personal de limpieza que ellos se parendan los vuestros»). Todo cristaliza en las palabras del fotógrafo: «Todo el mundo quiere tocarlo. Algo que no pasaba con Bush».
Un reportaje que, por primera vez en España de primera mano, nos acerca momentos que ya están escribiendo la historia. Ya lo confiesa la periodista y columnista Helen Thomas, una de las figuras más importantes de la prensa estadounidense: «Exceptuando a Carter, que era un cerebrito, son la pareja más inteligente que he visto pasar por la Casa Blanca». Y sentencia: «Lo más parecido a esto fue Kennedy».



