Domingo, 21-06-09
LA escena sucedió en el Palacio de la Moncloa. Rodríguez Zapatero, el investigador Valentín Fuster, la ministra Cristina Garmendia y el secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez, acababan de terminar una reunión sobre asuntos relativos al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares. A la salida, caminando varios pasos por detrás de Garmendia y Martínez, el presidente del Gobierno espetó a Fuster que había perdido su confianza en la ministra y su segundo. La frase en cuestión, pronunciada con un claro tono de desapego, es tema de conversación entre los investigadores más informados sobre la política científica del Gobierno y refleja la caída en desgracia de la ministra, que en la última remodelación perdió las competencias en materia de educación superior. En esos círculos se cuenta que Garmendia intentó, en un encuentro con la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, reclamarle las competencias en investigación clínica, un asunto que, dijo, dejó pendiente Bernat Soria. Jiménez pidió tiempo con el argumento de que acababa de aterrizar e inmediatamente llamó a consultas a La Moncloa. La respuesta de Zapatero fue un no rotundo y una apostilla: Garmendia tiene que conformarse con lo que tiene y dejar de una vez de pelear por competencias. Para colmo de males, los fondos del Ministerio de Ciencia están siendo especialmente castigados por la vicepresidenta Elena Salgado, que ha puesto en su punto de mira al Departamento de Garmendia.

