Actualizado Jueves, 18-06-09 a las 16:00
Los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea comienzan hoy a discutir en Bruselas una ambiciosa reforma de la regulación del sistema financiero europeo para intentar que en el futuro no se repitan crisis como la que estamos atravesando en la actualidad, económica pero de origen claramente financiero.
El texto sobre el que empezarán esta tarde a discutir los Veintisiete, y que será aprobado mañana, establece un nuevo marco para la supervisión macro y microprudencial, se creará una Junta Europea de Riesgos Sistémicos que efectuará un seguimiento y evaluará las amenazas potenciales para la estabilidad financiera y, en su caso, emitirá advertencias de riesgo y recomendaciones de actuación.
Además se creará el Sistema Europeo de Supervisores Financieros, compuesto por autoridades nacionales de supervisión y tres nuevas Autoridades Europeas de Supervisión que trabajarán como una red europea operativa con responsabilidades compartidas, que se refuercen mutuamente, para salvaguardar la solidez de las entidades financieras individuales y proteger a los consumidores de los servicios financieros.
Es precisamente en este punto, en el Sistema Europeo de Supervisores Financieros, donde Francia y Alemania se han plegado a la posición de Reino Unido, que ha rechazado de manera frontal la posibilidad de que un supervisor de Bruselas pudiera interferir, aunque fuera de manera leve, en su independencia de regulación y control de su sistema financiero. Cabe recordar que precisamente Reino Unido alberga la principal plaza financiera del Viejo Continente, la archifamosa “City”, parte de cuyo éxito se debe precisamente a la laxitud de las normas de sus mercados de capitales.
Sorprende sin embargo que la defensa cerrada que hicieron tanto el Presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy, como la canciller alemana, Angela Merkel, de la imperiosa necesidad de aumentar la regulación financiera en Europa se haya quedado al final diluida en un texto que dista mucho de las aspiraciones iniciales.
El calendario es que esta nueva arquitectura financiera pueda entrar en vigor en 2010 si la Comisión Europea presenta el texto legislativo antes del verano. Esta nueva normativa se sumaría a la ya aprobada en materia de requisitos de capital para los bancos, el reglamento sobre las agencias de calificación crediticia y la Directiva Solvencia II, a las que se añadirán ahora las nuevas normas sobre fondos de inversión alternativo y el aumento de los requisitos de capital aplicables a los bancos.



