Presumía (por una vez) el consejero de Interior catalán, Joan Saura (ICV) ante los periodistas. Era el dispositivo de agentes más numeroso que hasta ahora habían desplegado los Mossos d´Esquadra, sin tener en cuenta los destinados al orden público, confirmaba. La policía autonómica catalana detuvo ayer a una treintena de personas acusadas de explotar a trabajadores de origen chino en condiciones infrahumanas en talleres ilegales de Mataró (Barcelona), en una redada que movilizó durante todo el día a unos 750 agentes.
La operación policial se inició hacia las 09.30 horas,cuando los Mossos han efectuado entradas simultáneas en un total de 72 pisos y locales de Mataró que servían de taller textil clandestino, donde al parecer trabajan, y vivían, en condiciones infrahumanas ciudadanos chinos.
En las entradas a estos talleres de confección, los Mossos detuvieron al menos a una treintena de personas, también de origen chino, acusados de integrar una red que atentaba contra los derechos de los trabajadores. La operación sigue abierta y fuentes policiales auguraban ayer que el número final de detenidos será mucho mayor.
La policía autonómica dará hoy más detalles en rueda de prensa de la intervención policial, bautizada como «Operativo Wei», aunque el juzgado de instrucción número 2 de Mataró, que instruye la investigación, ha decretado el secreto del sumario.
Hacinados en altillos
Cuando los agentes han entrado en los locales han encontrado a numerosas víctimas de la organización, que han sido liberadas. Se han inspeccionado, además, pisos particulares de ciudadanos de origen chino que también los utilizaban como taller textil.
En algunos casos, se han hallado en los locales y pisos altillos donde se hacinaban varios de los trabajadores víctimas de la red mafiosa.
El amplio despliegue policial ha despertado expectación entre los vecinos. Algunos de ellos se quejaron de que los talleres clandestinos estaban en funcionamiento también de noche, por lo que les molestaba para dormir.