Andrés Trapiello. Ediciones Destino. (Madrid, 2009). 271 páginas. 19 euros

El escritor Andrés Trapiello /ABC
¿Quién es Andrés Trapiello?
Andrés Trapiello nació en Manzaneda de Torío, León, en 1953. Desde 1975 vive en Madrid. Es autor de las novelas La tinta simpática (1988), El buque fantasma (1992), La malandanza (1996), Días y noches (2000), Los amigos del crimen perfecto (Premio Nadal, 2003; Premio Nacional a la mejor novela extranjera, Pekín) y Al morir don Quijote (2004; Premio de Novela Fundación José Manuel Lara, 2005; Prix Littéraire Européen Madeleine Zepter, París, 2005, a la mejor novela extranjera); de un libro sobre el maquis en Madrid, La noche de los cuatro caminos (2001), y de un diario titulado Salón de pasos perdidos, del que lleva publicadas quince entregas. Como ensayista ha publicado, entre otros, Las vidas de Miguel de Cervantes (1993), Las armas y las letras. Literatura y guerra civil (1936-1939) (1994; Premio don Juan de Borbón, 1995), Los nietos del Cid. La nueva edad de oro (1898-1914) (1997), El arca de las palabras (2006) e Imprenta moderna. Tipografía y literatura (1874-2005) (2006). Sus primeros cuatro libros de poemas se han reunido en Las tradiciones (1991), volumen al que siguieron Acaso una verdad (1993. Premio Nacional de la Crítica), Rama desnuda (2001) y Un sueño en otro (2004).
Actualizado Miércoles, 17-06-09 a las 10:53
Cada vez que Claudia y Max se aman se sienten más libres. A sus treintaitantos han conseguido experimentar juntos una sensación vetada para la mayoría de los mortales: vivir el Paraíso en la Tierra. Pero, ¿está el amor, por puro que sea, por encima del bien y del mal?. «Está por encima de la moral y la ley», le asegura convencida Claudia a su hermano Max tras uno de sus encuentros amorosos…
Una historia de pasión vivida en suma libertad, sin límites. La de un amor entre dos hermanos que se inicia una noche de sudor y alcohol precisamente en una ciudad pérdida del trópico, Constanza, o lo que es lo mismo, en los confines del mundo. Pero que tendrá su continuación en el Madrid de nuestros días, donde se convertirán en una pareja de amantes que se oculta no sólo del adulterio sino de algo que la sociedad considera mucho más pecaminoso y repugnante: el incesto.
Ambos hermanos aceptarán con naturalidad lo que sienten, y como en las historias de los mitos clásicos creerán que su destino es inexorable y que están condenados a amarse hasta la eternidad. Pero todo Paraíso tiene su infierno, al que se tendrán que enfrentar cuando su entorno descubra lo que consideran una aberración. Se verán así sometidos a un juicio moral por parte de algunos que también tendrían mucho que callar (quién esté libre de pecado que tire la primera piedra).
Un amor indestructibleNi siquiera el rechazo de los que más quieren podrá destruir un amor que intentan explicar por un pasado turbulento con un padre muerto en extrañas circunstancias y una madre que murió muy joven. Dos huérfanos que cuando se aman sienten la reencarnación de los padres ausentes.
Un amor indestructibleNi siquiera el rechazo de los que más quieren podrá destruir un amor que intentan explicar por un pasado turbulento con un padre muerto en extrañas circunstancias y una madre que murió muy joven. Dos huérfanos que cuando se aman sienten la reencarnación de los padres ausentes.
Andrés Trapiello (1953- ), que ha asegurado que la obra surgió tras conocer un famoso caso de incesto en la aristocracia madrileña, relata a la vez una historia de amor absoluto y de hipocresía social con suma exquisitez, huyendo de lo sórdido, y desmitificando el pecado con grandes monólogos de amor entre los protagonistas.
Una novela en la que el autor alterna los escenarios en Madrid, lo que hace la historia mucho más real, con la imaginaria Constanza, el particular Paraíso perdido de los protagonistas donde todo es posible, donde todo comienza y todo acaba.
«Los confines» es en definitiva una historia que a cualquier lector le gustará compartir, con la que se sentirá identificado, porque en uno u otro aspecto de la vida, ¿a quién no le ha tentado alguna vez morder la manzana?


