Rajoy dará voz a un parado, un autónomo y un profesor
El PP espera reunir a cerca de 5.000 personas en el acto que Mariano Rajoy protagonizará el sábado en la Feria de Muestras de Valencia, para celebrar la victoria de las elecciones europeas y el primer aniversario de su XVI Congreso Nacional. Los populares quieren aprovechar este acto para mostrar su proximidad a los problemas de la calle y poner en evidencia la gestión de la crisis económica que está realizando el Gobierno de Zapatero. Por ello, pretenden dar voz, desde la tribuna, a un parado, un autónomo y un profesor, como reflejo de la realidad social. Además, el mitin servirá para evidenciar el apoyo de Rajoy al presidente de la Comunidad Valenciana Francisco Camps, como ya hizo, en dos ocasiones, durante la reciente campaña electoral del 7J. El secretario general del PPCV, Ricardo Costa, destacó ayer que «el espíritu del Congreso de Valencia es el espíritu del PP y de Camps, un espíritu ganador, integrador y leal a España».
Martes
, 16-06-09
«Hoy podemos pactar con casi todo el mundo. La etapa de la demonización del PP se ha terminado». Estas palabras del líder el PP ante la Junta Directiva Nacional de su partido arrancó aplausos al auditorio. Su discurso de ayer fue casi mimético al de hace una semana, durante la reunión del comité ejecutivo nacional, en plena resaca del triunfo electoral del 7-J.
Pero a pesar de las similitudes, no dejó de ser llamativa su insistencia respecto a que está dispuesto al diálogo y de que los populares tienen una ventaja sobre los socialistas: «el PP, y eso lo sabe todo el mundo, cumple todo aquello que acuerda», en referencia al pacto por escrito que en 1996 rubricó el acuerdo de colaboración con convergentes, peneuvistas y CC.
En este sentido, Rajoy agregó que «tenemos margen en el Parlamento para construir y evitar desmanes» frente a un Ejecutivo que «carece de una mayoría parlamentaria estable que le permita gobernar». Así, se propuso liderar un proyecto que genere confianza para lo que «vamos a hablar con todos las fuerzas políticas y sociales. Vamos a escuchar a todos y a recorrer España».
Visitas a Cataluña
Y en ese recorrido hay paradas muy especiales en Cataluña, adonde el líder del PP tiene previsto acudir prácticamente todas las semanas consciente de que sin el voto catalán es muy difícil llegar a la Moncloa. Hoy estará en Barcelona la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que visitará junto a la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, el Hospital de San Pau.
Nadie osa cuestionar, al menos en público, la estrategia de la dirección del PP, que se siente más fuerte que nunca tras el 7-J. La propia Cospedal dejó muy clara cuál es la situación interna al afirmar ayer ante la Junta Directiva que «hay un solo liderazgo, que no es cuestionable, y es el de Mariano Rajoy».
Además, mal que les pese, los nacionalistas catalanes comienzan a asumir que un pacto con el PP puede convertirse en la vía para recuperar el gobierno de la Generalitat. Destacados dirigentes de marcada tendencia soberanista aseguran ya públicamente que hoy no volverían a firmar ante notario la exclusión de los populares de su estrategia de alianzas. Y es que la posibilidad de un adelanto electoral aprieta y, convencidos ya que aquel «cordón sanitario» contra el PP fue un error, la formación que dirige Artur Mas lleva varias semanas -campaña europea incluida- cantando las excelencias de aquel pacto del Majestic de 1996.
Un PP diferente
Ayer, víspera de la inauguración de la terminal T-1 del aeropuerto de El Prat, el propio Mas reivindicó esta obra como uno de los frutos de aquellos acuerdos. «No podemos renegar de cosas que han sido claramente positivas», dijo en alusión al convenio de 1998 entre el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol; el ex ministro de Fomento, Rafael Arias Salgado, y los alcaldes de Barcelona y El Prat de Llobregat, Joan Clos y Lluís Tejedor, respectivamente.
Los convergentes alegan que el PP de hoy es muy diferente al de la última etapa de José María Aznar, a la que tildan de radicalmente antiautonómica. Pero lo cierto es que la crisis económica ha puesto de manifiesto las complicidades en materia económica entre CiU y PP, e incluso en posturas tan supuestamente enconadas como el autogobierno, los nacionalistas han sabido reconocer los avances que el pacto del Majestic supusieron para Cataluña, por ejemplo la descentralización de la gestión portuaria.


