Actualizado Lunes, 15-06-09 a las 08:51
Es domingo en Los Ángeles y mientras el resto de los vecinos disfruta del sol en alguna de las tantas playas, Sandra Bullock apenas si puede espiarlos desde la ventana de una suite en el Hotel Four Seasons de Beverly Hills... por culpa nuestra. Perdón, perdón, perdón. Después de todo, Sandy disfrutará mejor de la playa cualquier otro día de semana, sin gente alrededor. Y no es porque tenga miedo a que la vean en traje de baño, porque en su nueva película, «The Proposal», demuestra que aún a los 44 años puede darse el lujo de mostrar las mejores curvas de su cuerpo, aunque sólo sea para robar las sonrisas de los espectadores.
-¿Para hacerlo más interesante, podemos empezar la entrevista hablando sobre la escena del desnudo en la película «The Proposal»?
-(Riendo) ¿Sobre el pene de Ryan? No puedo.
-Sobre usted, mejor, hablemos de usted...
-Tristemente, la primera y la última escena del desnudo se rodó al final. Pero todo fue como una coreografía. Desde el momento que vi el guión, supe que no podíamos filmar «The Proposal» a menos que mostrara mi «trasero» desnudo. Pero si resultó gracioso, valió la pena.
-¿Cuánto tiempo pasó por el gimnasio para verse tan bien físicamente?
-Yo nunca entreno, pero siempre estoy haciendo algo. Y como había dejado el gimnasio, subí de peso, hasta que me di cuenta que venía una película y no me sentía bien así. Me preparé durante tres meses, pero no tuve ningún entrenamiento severo. Simplemente tenía una meta que cumplir diciéndome: «Para este papel quiero verme y sentirme así. ¿Qué tengo que hacer para lograrlo». Tampoco soy muy fanática, porque me encanta la comida.
-Con la vuelta al cine de las comedias románticas y su matrimonio, que le va muy bien, ¿diría que está pasando por su mejor momento?
-No lo creo. Cada momento por el que he pasado ha sido grandioso, incluso los más difíciles, porque si no fuera por ellos, no estaría hoy aquí. Estoy en el lugar que tú querías que estuviera, porque cada vez que nos vemos me planteas por qué no estoy casada, cuándo voy a tener hijos, por qué no tengo relaciones sexuales para tener hijos propios... Ésas parecen ser las preguntas que siempre recibo y en cierto momento llegué a preguntarme si yo era una persona incompleta porque no tenía todo eso, cuando en realidad ya había estado feliz antes de empezar las entrevistas, pero cuando me iba, me preguntaba si me faltaba algo. Y hoy puedo decir que siempre estuve feliz con cada paso que di, aunque hayan sido equivocados, porque cada equivocación me llevó hasta donde estoy hoy. Y dentro de diez años espero evolucionar todavía más y ser más feliz que hoy. Nunca miro atrás pensando que era miserable. En los peores momentos sabía que así podía crecer y por eso estoy satisfecha con todo. A lo mejor tú no lo estabas, pero yo era muy feliz.
-¿Qué piensa del matrimonio, ahora que se la ve tan bien con Jesse James?
-Pienso que deberían dejar de plantear tantas expectativas en el matrimonio, las parejas, las relaciones o lo que sea. Si alguien quiere casarse con un perro, que lo haga. Con mi esposo tuvimos esa conversación. Cásate con tu perro si es al que realmente amas. Un niño de cinco años se me acercó un día y me preguntó: «¿Te casarías conmigo cuando yo crezca?». Y le dije: «Absolutamente, cuando crezcas vas a poder casarte conmigo. Voy a tener 80 años, pero voy a estar, seguro». Creo que es muy triste que tengamos guías legales sobre lo que se supone que significa el amor y la unión. Es vergonzoso. Y todo tiene que ver con el dinero. Si te fijas, todo tiene que ver con una industria.
-¿Quiere decir que está a favor del matrimonio gay?
-Absolutamente. Con ese tema podríamos estar todo el día. Es algo muy simple. Si alguien tiene que pagar impuestos, si alguien puede ir a la guerra a pelear por nuestra felicidad y por la libertad de expresión, también tiene que figurar en algún lugar del contrato. Porque si no... Si esa persona quiere casarse con alguien del mismo sexo, lo siento, entonces no debería tener que pagar impuestos, no deberían tener que hacer lo que hacen. Cuando hablo de ellos, hablo de amigos míos muy cercanos. Son seres humanos que son mejores parejas y mejores padres que muchas otras parejas heterosexuales que yo conozco. Y el hecho de que se haya convertido en un problema es por toda una industria y el dinero que perdería cierta industria que se opone a esas relaciones. Es repugnante. Estamos poniendo parámetros al amor.
-¿Usted se casaría con alguien que necesite la tarjeta de residente, como pasa en la película «The Proposal»?
-Yo jamás estaría en esa situación. Me da demasiado miedo meterme en problemas o que me arresten. Quiero decir que, literalmente, cuando veo un policía en la calle y estoy en el coche pienso que alguien me puso drogas en algún lado. No sabes el pánico que me da. Soy demasiado cobarde para involucrarme en algo así. Y soy terrible mintiendo. Lo hago bien si tengo tiempo para planearlo, si puedo contar bien la historia, recordando los detalles cuando me lo pregunten dentro de dos años, pero soy muy cobarde. Me daría mucho miedo hacer algo así.
-¿La fama y la popularidad le hacen pararse a pensar dos veces antes de reaccionar mal, por miedo a provocar una mala imagen?
-No lo sé... Cuando estás en medio de un problema, sin poder irte... -y yo nunca me voy- siempre hay que inventar algo. Respirar profundamente no funciona. El otro día, cuando estábamos en un rodaje, pensé que iba a matar a alguien. Y después vi que todos estaban con un humor horrible. Llegamos a pensar que la luna tenía la culpa, porque a nadie le salía nada bien. Yo no sabía que hacer. Me tomé un té prometiéndome que, al terminarlo, todo iba a estar bien. Y no bromeo, después de aquel té todo salió bien. Creo que funcionó la pausa que me tomé, parando por un tiempo, con tranquilidad. A veces desearía consumir drogas. Desearía hacer algo para que todo esté bien, rapidísimo, pero soy demasiada fanática y lo quiero controlar todo. Aquel día me salvó el té, así que hice que todos se tomaran uno también. ¡Funcionó!
-¿Es tan exigente trabajando? ¿Se parece a la odiosa jefa que interpreta en «The Proposal»?
-Fue genial ser la peor durante tres meses, sin tener que pedir disculpas. Podía decir que era mi personaje. Podía gritar lo que quisiera y pedir disculpas porque era el personaje el que hablaba. Me encantó. Pero es algo que todos tenemos dentro. Yo lo tengo. Y cuando está tan bien escrito es mucho más divertido hacerlo, porque al final te das cuenta de las razones. La gente que es así, en general tiene miedo de algo y sólo es un mecanismo de defensa. Me encantó. Quiero seguir haciéndolo.



