
Luciano Zaccara, el viernes junto a una cola electoral en Teherán
Domingo, 14-06-09
Estas han sido las cuartas elecciones en Irán para Luciano Zaccara, Director del Observatorio Electoral de la UAM, que se encuentra en Teherán en calidad de observador académico independiente. Una tarea poco común en un país donde la observación internacional está prohibida.
-¿Le han sorprendido los resultados oficiales?
-Aunque carecíamos de encuestas fiables, después de haber vivido una campaña tan intensa y popular, no esperaba un margen tan amplio de diferencia entre los dos principales candidatos y menos que esto quedara zanjado en primera ronda. Por otro lado, siempre habíamos criticado la lentitud del sistema a la hora de ofrecer los resultados, pero en esta ocasión han sido rapidísimos.
-¿Cómo interpreta la afluencia masiva de votantes?
- Como un acto estupendo de participación ciudadana y vocación cívica. Si uno lo ve sin saber luego los datos finales no habría lugar a las dudas y especulaciones que ahora han surgido.
-¿Por qué han sido tan rápidos esta vez?
-Dicen que han usado el recuento electrónico, pero con las papeletas que usan -las mismas que hace cuatro años- es imposible ya que carecían de cualquier elemento que les hiciera legibles para una máquina. Los ciudadanos debían escribir el nombre del candidato a mano y eso es imposible de mecanizar a la hora de contar. Es muy llamativo que en dos horas ya hubieran escrutado el veinte por ciento de los votos.
-Los reformistas hablan de manipulación...
-El posible fraude está en el recuento, en el que parece que no estuvieron presentes los representantes de los candidatos. El recuento de votos es poco transparente. En Irán los mecanismos de control son difíciles y la transparencia del Ministerio de Interior, escasa. Las denuncias suelen ser puntuales y llegan desde centros de votación concretos. Normalmente ningún candidato cruza la línea roja realizando una denuncia global de los comicios porque eso supondría poner al sistema en evidencia. Por otro lado, no hay padrón, ni registro de votantes, por lo que es complicado prevenir el voto múltiple por parte de una persona.
-¿Qué diferencias ha observado entre las dos victorias de Ahmadineyad?
-Lo de 2005 fue sorprendente, pero entendible y explicable, los números no fueron tan abultados. Hay que tener en cuenta que Ahmadineyad ha superado incluso el número de votos que recibió Jatamí.
-¿Cuál es su lectura de la victoria fundamentalista?
-Los números significan un respaldo muy fuerte por parte del sistema a Ahmadineyad y esto le otorga la legitimidad popular más importante que ha habido en la República Islámica. Pero cuidado: esta victoria absoluta puede volverse en contra del sistema porque ya hemos visto las duras críticas de este presidente contra parte de la élite del aparato, como Hashemi Rafsanyani.


