Nuevas sombras acechan a la «Muerte de un miliciano» de Robert Capa
Domingo, 14-06-09
No parece que ni ésta ni ninguna de las teorías que vinieron antes y vendrán después vayan a quitar a esta poderosa imagen su carácter de icono de la Guerra Civil española ni su fuerza expresiva, pero las dudas de la autenticidad vuelven a sobrevolar «Muerte de un miliciano». José Manuel Susperregui, profesor del Departamento de Comunicación Audiovisual de la Universidad del País Vasco, acaba de publicar «Sombras de la fotografía», libro en el que dedica un capítulo a la legendaria imagen y concluye que es una fotografía posada, que quien aparece en ella no es el miliciano de Alcoy Federico Borrell, como se creía, y que no se tomó en Cerro Muriano, sino en otro punto de la provincia cordobesa: Espejo, por donde el reportero había pasado en el verano de 1936.
El biógrafo de Capa, Richard Whelan, la situó en Cerro Muriano y hasta ahora no se había cuestionado. Se publicó por primera vez en la revista francesa «Vu» el 23 de septiembre de 1936 junto a otras instantáneas. Una de ellas mostraba a otro miliciano cayendo casi en el mismo lugar y otras reflejaban a familias huyendo de la guerra. Una de éstas, obra del fotógrafo Reisner, mostraba una referencia (un poste telefónico y una vía del tren) que permitía localizarla, y por extensión se ubicó allí toda la serie.
La identificación del paisaje
«Si Federico Borrell murió el 5 de septiembre de 1936 en Cerro Muriano, quienes le conocieron lo habrían identificado en la imagen y Capa estaba allí, no había dudas», dice el investigador. «Muerte de un miliciano» no aporta información sobre su ubicación, fuera de una tierra cubierta con rastrojos y un paisaje al fondo, pero en 2007 aparecieron nuevas fotos relacionadas con ella. En una se ve un miliciano ya muerto sobre un campo de rastrojos y al fondo un sembrado con la misma forma triangular que en la famosa foto y unas montañas. Esto permitía, según el profesor, demostrar que ambas imágenes se habían tomado en el mismo lugar, pero también daba más información sobre el paisaje.
Y la cuarta imagen: un grupo de milicianos disparando. El paisaje de montañas de blanco perfil de la Sierra de Cabra es el mismo. Susperregui cotejó el paisaje que se ve en las imágenes con el del lugar en que se piensa que se tomaron las fotos y afirma que no es el mismo. Según sus indagaciones, este paraje se ubica en Espejo, en el paraje conocido como Llano de Bandas, ahora transformado en olivar. El estudio señala que Capa pasó por Espejo a finales de agosto o comienzos de septiembre de 1936, lo que le lleva a concluir que la foto se debe datar en otro lugar, en otro momento y que no es Federico Borrell, quien jamás estuvo allí.
Añade que no se hizo con la célebre cámara Leica de Robert Capa, sino con la Rolleiflex de su novia, Gerda Taro. De la comparación de los dos milicianos muertos obtiene que se hicieron desde el mismo lugar, pero la primera, la más conocida, es un contrapicado y la segunda no, lo que le hace pensar que aquélla se realizó utilizando un trípode y que por lo tanto fue escenificada, y no real, algo que ya habían notado quienes echaban en falta en los negativos fotos del cadáver del miliciano.

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