El presidente Ahmadineyad muestra su alegría tras conocer los resultados. Efe
Resultados electorales
Con el 94 por ciento de los votos escrutados, el presidente de Irán, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad habría conseguido una sorprendente victoria en las elecciones con un 64,78 por ciento de los votos emitidos.
Según los nuevos datos proporcionados por el Ministerio de Interior a las nueve de la mañana hora local (05.30 GMT), Ahmadineyad habría conseguido más de veinte millones de votos de los más de treinta escrutados.
En segundo lugar se situaría el candidato pro reformista Mir Husein Musaví, que ha denunciado un supuesto fraude, con el 32,57 por ciento de los votos.
Mucho más alejados estarían el conservador Mohsen Rezeí, con un 2,08 por ciento del sufragio, y el clérigo reformista Mehdi Karrubí, con el 0,89 por ciento.
Los resultados finales deben ser validados por el poderoso Consejo de Guardianes, antes de ser oficiales.
Según los nuevos datos proporcionados por el Ministerio de Interior a las nueve de la mañana hora local (05.30 GMT), Ahmadineyad habría conseguido más de veinte millones de votos de los más de treinta escrutados.
En segundo lugar se situaría el candidato pro reformista Mir Husein Musaví, que ha denunciado un supuesto fraude, con el 32,57 por ciento de los votos.
Mucho más alejados estarían el conservador Mohsen Rezeí, con un 2,08 por ciento del sufragio, y el clérigo reformista Mehdi Karrubí, con el 0,89 por ciento.
Los resultados finales deben ser validados por el poderoso Consejo de Guardianes, antes de ser oficiales.
Actualizado Sábado, 13-06-09 a las 10:24
Los recuentos oficiales otorgaron un aplastante triunfo al presidente iraní, Mahmoud Ahmadineyad. Pero el líder opositor, Mir-Husein Musavi, se resistió a reconocer unos resultados que, con el 94 por ciento de los votos escrutados Ahmadineyad habría doblado a su principal rival, Mir Husein Musaví, y evitado una segunda vuelta que muchos pronosticaban.
El goteo de datos por parte de la Comisión Electoral se inició a los pocos minutos de concluir una rueda de prensa en la que el candidato y promotor de la bautizada como «ola verde» se autoproclamó vencedor absoluto de las elecciones con una amplia mayoría. Sus cifras se basaban en sondeos a pie de urna realizados por los miembros de su campaña.
«La actitud de este gobierno fue muy mala, porque no supo aceptar el comportamiento de la gente que quería un cambio. Estoy seguro —dijo Musavi— de que la persona que finalmente ganó estás elecciones fui yo. Lo hice con gran diferencia de votos sobre el segundo candidato». Poco después, la Policía disolvió a cientos de seguidores de Musavi que salieron a las calles de Teherán a protestar por las cifras que se estaban difundiéndose a través de los medios oficiales.
La confusión y el frenesí en el inicio del recuento fueron el epílogo de una jornada en la que, según las primeras estimaciones, la participación rondó el 80 por ciento. Los más veteranos del lugar sólo recordaban colas similares en los largos años de guerra contra Irak frente a las panaderías. Los iraníes colapsaron mezquitas y colegios electorales y esperaron horas y horas en algunos casos para participar en las elecciones. Desde las ocho en punto de la mañana hasta las diez de la noche —el horario inicial de cierre estaba fijado a las seis de la tarde, pero se tuvo que extender cuatro horas— millones y millones de personas depositaron su papeleta en lo que los reformistas quisieron convertir en un verdadero referéndum sobre la persona de Mahmoud Ahmadineyad.
La jornada se desarrolló sin graves incidentes aunque los seguidores de Musavi denunciaron el bloqueo de sus sistemas de comunicación de primera hora de la mañana (sms, correos electrónicos y filtrado de sus páginas web) y el ataque con piedras y botes de humo a varias de las más de cien sedes que tienen repartidas por la ciudad.
De norte a sur
«Aquí somos de Ahmadineyad, el país no necesita grandes cambios políticos». El clérigo Morteza Abbasian votó en la mezquita de la calle Aghazade, al sur de la capital. El recorrido por los centros de voto en Teherán ofrecía la radiografía de los dos iranes que se enfrentaban en las urnas. En el sur de la capital los chadores y seguidores de la línea fundamentalista y, según se ascendía hacia el norte, los jóvenes protagonistas de la bautizada como «ola verde», aunque esta vez sin cintas, ni distintivos de ningún tipo porque la ley electoral iraní lo prohíbe.
«Ahmadineyad es buena persona y sirve como alcalde de Teherán, pero la presidencia ha sido demasiado para él. El futuro está en manos de los jóvenes y nosotros apostamos por Musavi», señalaba Ehsan Yousefian mientras mostraba con orgullo a todos los presentes su voto en una mesa electoral al aire libre en el céntrico Bulevar Keshawarz. «Sólo la manipulación de votos nos puede derrotar, y si esto ocurre mostraremos nuestro enfado, saldremos a la calle y entonces empezará una verdadera revolución», defendía Milad Ashtari, interventor de la lista de Musavi en la emblemática mezquita de Ershat.



