Regresa años después al Real Madrid con la misma misión de antaño: montar un proyecto de altos vuelos a la vez que se remanga para dar salida a futbolistas de dudosa calidad para defender el color del club. Llega con plenos poderes y mucha ilusión
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El Madrid prescinde de Bucero y Javier Lozano
El rompecabezas de Ramón Calderón sigue perdiendo piezas en el Real Madrid. Carlos Bucero, mano derecha de Mijatovic en la anterior dirección deportiva, llegó a un acuerdo con el club para rescindir su contrato. El propio interesado lo hizo público a través de un mensaje vía teléfono. También cesó, de manera amistosa, en sus funciones Javier Lozano, que ostentaba el cargo de director de la cantera, con motivo de llegada de Ramón Martínez y de Alberto Giráldez. Asimismo, está cercano el finiquito de Gaspar Rosety (asesor de Calderón) y de José Luis Hurtado (responsable del área de presidencia).
Actualizado Miércoles, 10-06-09 a las 11:17
Llega a la entrevista algo acelerado porque su agenda está a rebosar. Una comparecencia en el Congreso de los Diputados, varias reuniones internas, atender a la prensa. Sonríe. Ya tiene al entrenador y a una de las estrellas.
—Contento por el fichaje de Kaká.
—Es una buena noticia para todos, para el club, para el entrenador y para la afición.
—¿Qué significa la llegada de este futbolista?
—Con la llegada de Kaká, llega la marca de identidad de Florentino. Él piensa en grande y hace cosas a lo grande.
—¿Y del resto de nombres, qué?
—No puedo decir nada. Ahí están, pero no voy a pronunciarme sobre cosas internas.
—¿Tienen algún tapado?
—Si lo hay ya os encargaréis de que abandone ese estatus.
—¿Está cerrado lo de Villa?
—No. Rotundamente. Hay muchas operaciones abiertas, pero ninguna se ha concretado ni está cerca.
—Es el segundo de abordo. ¿Sabe dónde se ha metido?
—Es un desafío, aquellos que hemos sido deportistas no sabemos vivir sin retos. No es que no seamos conscientes de la dificultad. Todos saben que no hay aventura sin riesgo.
—¿Cómo fue la llamada de Florentino Pérez?
—Empezó con conversaciones informales y cuando me di cuenta estaba metido hasta el fondo. Ya no podía salir.
—Escribía días atrás que no hay nada más difícil que gestionar los periodos de transición.
—Este momento lo confirma.
—¿Tan mal encontró el club?
—El Madrid ha vivido una gran transformación, un periodo de crisis y de inestabilidad. Y ahora hay que tratar de asentarlo, sobre todo de devolver el club al orden, en donde los jugadores tengan una única obligación, que es la de cuidarse, entrenarse y jugar; la del entrenador, la de tomar decisiones inteligentes, y la del club respaldarlo organizativamente.
—¿Es partidario de levantar alfombras?
—Soy un profesional que ha venido a trabajar y eso me obliga a mirar hacia el futuro. No quiero saber nada del pasado porque sólo quita energía y además que al final uno termina convirtiendo el pasado en una excusa. Y no me parece la mejor manera de afrontar lo que tenemos por delante.
—Ahí está una plantilla condicionada por anteriores actuaciones.
—Sobre eso vamos a trabajar. Había un proyecto deportivo que partía de otras prioridades. Eso se cambia y tenemos que empezar a aplicar soluciones. En algunos casos habrá dificultades para hacer ajustes, pero es lo natural. Cuando llegamos la primera vez había 37 jugadores, de precios más módicos, pero mucha gente. Ahora entre los que lleguen y los que sobran tendremos que hacer una depuración. Hay tiempo.
—¿De qué calibre será la reforma?
—Mediano. Trataremos de modificar al equipo en aquellas zonas que calificamos de esenciales, también para adaptarlo al gusto del técnico.
—Entonces se reforzarán antes de comenzar el «plan renove».
—Tenemos que ir haciendo encajes de todo tipo. Hay algunos jugadores que no tienen el futuro muy claro, porque dependiendo de quién venga estarán en un lado o en otro. Hemos intentado dejarle clara la situación. Hay jugadores de los que pretendemos prescindir y no queremos que se nos acuse de falta de claridad. Hemos presentado la situación con la mayor crudeza para que entiendan que si siguen, algunos que este año han tenido un papel central, no lo van a tener ni secundario. Y eso es mejor explicarlo porque sabemos que es año de Mundial y aquél que se quede sabiendo la situación no se le va a permitir que esté si no está implicado y demuestre el compromiso que exige el club.
—¿Saldrá más de la mitad de la actual plantilla?
—No. Menos de la mitad. Hay jugadores muy útiles que todavía tienen que decir muchas cosas. Además, con el aporte de jugadores de primerísimo nivel, muchos de ellos van a crecer. Es un grupo profesional que a lo largo de un tramo de la temporada jugaron con una carga fuerte y eso no ayuda a hacer diagnósticos. Para medir las auténticas posibilidades del equipo hay que mirar con atención los cruces de caminos peligrosos. ¿Qué pasó cuando nos enfrentamos al Liverpool o al Barça?
—Era un escenario ficticio.
—Ganar tanto partido seguidos confunde. Lo que denunció la tabla era que la Liga tenía dos grupos definidos. En uno están el Madrid y el Barcelona y los demás tienen problemas para alcanzar ese nivel competitivo.
—¿Por qué se fijó en Pellegrini?
—Porque buscábamos un estilo de juego definido y él lo representa. Tiene un amplio conocimiento del fútbol español, es una persona equilibrada y esa imagen proyecta. Es un hombre tranquilo y en este club conviene transmitir serenidad. Se vive rodeado de turbulencias. Y cumplía con el retrato robot del técnico ideal.
—¿Ha sido su propuesta?
—Es una apuesta del Real Madrid. Vamos a matizar.
—Ya sabe que luego las victorias tienen muchos padres y la derrota es huérfana.
—No hay que tener un sentido patrimonial de las decisiones. Aquí hay mucha gente que opina. Que si a Florentino no le hubiese gustado Pellegrini no nos habríamos tenido que pelear. Aquí se llega al consenso.
—¿Los jugadores asimilarán todo lo nuevo o se resentirán después de convivir con entrenadores tan dispares?
—No estamos hablando de algo tan sofisticado. Si de algo somos conscientes es de que el club tiene que recuperar la estabilidad y eso es imposible lograrlo sin continuidad. Hay que hacer un esfuerzo para respaldar al técnico y la confianza sólo tiene valor cuando llegan los momentos de incertidumbre y de dudas, cuando se cometen errores o se pierden partidos. El club debe estar maduro para afrontar las dificultades porque si vamos a fichar muchos nuevos vamos a necesitar tiempo para que eso se armonice.
—¿Van a recortar privilegios?
—No. Confío mucho en el sentido común de la plantilla. La opinión pública en general suele subestimar a los futbolistas. Tenemos que dar orden, referencias, premisas y ellos van a responder.
—Va a necesitar mano izquierda con en el grupo de los capitanes.
—No. Hablamos de Raúl, que este año ha marcado 24 goles; de Míchel Salgado, un jugador con un papel menos relevante este año y Guti lleva aquí desde los 14 años y lo vamos a ayudar a que termine su carrera con dignidad, como se merece.
—El equipo se quedó huérfano en los últimos partidos.
—Después de perder con el Barça el equipo perdió rigor. Se sintió la falta de liderazgo en el club. Entiendo que es difícil y ahora entramos en una nueva era y los criterios generales serán claros. Aquellos que los respeten serán dignos representantes del Madrid y los que no pondrán en peligro su futuro.
—¿Guti seguirá?
—Mi idea es que siga. Hablaré con él después de que se tome unas vacaciones para que reflexione sobre su situación, para que mida sus ilusiones, su energía. Sólo lo necesitamos aceptando su rol y con un compromiso del cien por cien.





