
ERNESTO AGUDO
Domingo, 07-06-09
A hombros de su hijo Alejandro y por la Puerta Grande de Las Ventas, aclamado por la afición y montera en mano, Luis Francisco Esplá abandonó el pasado viernes una plaza que volvió a poner patas arriba en la tarde de su despedida del público madrileño. «Yo me conformaba con algo más modesto, pero se dio el milagro», reconoce a ABC el torero, que en páginas interiores y de la mano de su hijo hace balance de una jornada histórica, la última en Madrid de quien, tras Antonio Bienvenida, más paseíllos ha protagonizado en la Monumental venteña. «Yo no tengo valor, lo baso todo en la técnica y la responsabilidad», añade Esplá, que cede ahora el testigo a su hijo Alejandro (ambos, a la izquierda), preparado ya para tomar la alternativa y perpetuar una dinastía que Luis Francisco ha hecho grande con faenas como la del viernes. -Toros

