Sábado, 06-06-09
Hace escasas semanas la Fundación Ideas presentó el informe «Un nuevo modelo energético para España», elaborado por un grupo de expertos de primer nivel internacional.
Las conclusiones del mismo son claras: España puede aspirar a un modelo energético basado en un 100% en las energías renovables en el año 2050; y en ese modelo, la energía nuclear no tiene futuro, ya que no ha resuelto sus cuatro grandes debilidades que presenta (escasez de uranio, problemas de almacenamiento de residuos, riesgos de seguridad nuclear y enormes problemas de financiación). En este contexto y tras 40 años de funcionamiento, el Gobierno español puede proceder a cerrar esta vieja central, por cumplirse las cinco condiciones establecidas por los expertos:
1) Seguridad: la central ha cumplido el tiempo recomendable de vida útil y ya presenta algunas grietas en su vasija. 2) Sustituibilidad: Garoña produce poco más del 1 % de la electricidad española, en un momento en que nuestro país exporta 3 veces ese volumen de energía de fuentes renovables. 3) Abastecimiento: en los numerosos «parones» que ha sufrido la central nuclear burgalesa no se ha puesto en peligro el abastecimiento del país. 4) Gestionabilidad: en la situación actual las energías renovables garantizan una gestión adecuada de la demanda energética. 5) Competitividad: el cierre de Garoña no supone ningún problema para la competitividad del sistema.
En definitiva, el cierre de Garoña no produciría ningún efecto negativo sobre el sistema, aunque debería ir acompañado de un Plan de empleo y modernización económica para la zona. Con el cierre de la nuclear de Garoña, todos ganaríamos en seguridad y supondría una clara señal de la apuesta que España debe hacer como país por las energías renovables como eje de un nuevo modelo económico más productivo y sostenible.

