La ley del tabaco en España pierde efecto y los médicos reclaman nuevas medidas para bajar el consumo. Con un IPC a la baja, los expertos en tabaquismo están convencidos de que «ya no hay excusa» para no subir el precio de la cajetilla
¿Fumaría menos si la cajetilla que acaba de comprar tuviera fotos espeluznantes de los estragos del tabaco? Tumores que devoran gargantas y pulmones, arterias que se obstruyen o quizá le muestren unos dientes corroídos por la nicotina... Esas imágenes tan evocadoras ¿impedirían que se llevara un cigarro a la boca?¿Y si tuviera que pagar 20 céntimos más por un paquete de tabaco?
El debate vuelve con fuerza en España, tres años después de la aprobación de la primera ley que regulaba el consumo de tabaco. La legislación vigente empieza a tocar techo. La normativa no se cumple con el mismo entusiasmo en todas las comunidades autónomas y las filas de ex fumadores han dejado de crecer apenas después del primer año de la ley. El número de personas que fuman en nuestro país permanece constante en un 24,1 por ciento desde hace dos años y las asociaciones de médicos que encabezan la lucha contra el tabaco creen que ha llegado el momento de poner en marcha otras medidas. Elevar el precio, con una subida de la fiscalidad, es una de las reclamaciones que más se han escuchado estos días ante la proximidad del Día Internacional Sin Tabaco, que se celebra hoy.
La reclamación llega desde el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT), una organización que agrupa a cuarenta sociedades científicas unidas para luchar contra el tabaco. En ella hay neumólogos, cardiólogos, oncólogos, médicos de familia, pediatras.... La petición también se ha incluido en un manifiesto que el Foro Español de Pacientes, la Sociedad Española de Cardiología, la Asociación Española contra el Cáncer y las Sociedades de Neumología y Cardiología lanzaron esta semana.
Subir el precio del tabaco es «la medida aislada más eficaz para reducir el consumo», argumentan desde el Comité para la Prevención del Tabaquismo. Este organismo acaba de poner sobre la mesa del Ministerio de Economía una propuesta que no subiría mucho el precio final de la cajetilla, pero que tendría un efecto disuasorio en los fumadores más jóvenes. «Bastaría con elevar un 10 por ciento el precio para disuadir al 4 por ciento de los adultos y hasta un 10 por ciento de los menores», confía Ángeles Planchuelo, directora del CNPT. En volumen de ventas, en España dejarían de venderse en torno a 115 millones de cajetillas en un año, según las estimaciones de este colectivo.
No se trataría de una medida extraordinaria en Europa. España es el país del grupo de los 15 con los precios más bajos del tabaco. Si se toman como referencia las marcas más consumidas, el precio medio de una cajetilla ronda los 2,65 euros, frente a los 8,19 euros de Irlanda o los 5,97 euros del Reino Unido.
Menos las tabacaleras, con la subida ganarían todos: las arcas del Estado se embolsarían unos 430 millones de euros en un año, el consumo se reduciría y habría un impacto positivo en salud pública, según los datos que maneja el CNPT. A corto plazo, la sanidad haría frente a menos pacientes vulnerables a tuberculosis, neumonía o gripe. A medio y largo plazo, descenderían los infartos, algunos tumores y las enfermedades respiratorias crónicas, entre otros problemas de salud.
Incrementar la fiscalidad global del tabaco es una vieja aspiración del colectivo sanitario. En nuestro país era una batalla perdida, cuando el índice de precios al consumo marcaba al alza. Gravar al tabaco con más impuestos hubiera implicado que se disparara el IPC. Este año todo ha cambiado. La crisis global nos ha regalado una bajada continuada de los precios. En mayo, los precios incrementaron su caída y han dejado la inflación en el -0,8%, un nivel que no se había dado desde que se elaboran estas estadísticas. Con este mes, ya son tres en los que el indicador registra tasas negativa.
Afortunadas coincidencias
A este descenso en picado se une que al frente de la vicepresidencia económica del Gobierno se encuentra Elena Salgado, la impulsora de la primera ley que regula el consumo de tabaco en España. Y una tercera coincidencia: Europa busca con una nueva Directiva armonizar los precios entre los distintos países de la unión. Tres circunstancias que han animado al colectivo médico a pensar que la subida del tabaco podría estar muy cerca.
«El Gobierno se ha quedado sin excusas», señala Rodrigo Córdoba, vicepresidente del CNPT. Córdoba confía en la sensibilidad de Salgado hacia los problemas del tabaquismo, aunque reconoce que «no garantiza nada». «En plena crisis, a nadie se le escapa que una subida de impuestos resultaría una medida impopular. Salgado también podría pensar de forma diferente como ministra de Sanidad o de Economía».
A la vicepresidenta Elena Salgado cuando se le pregunta por esta cuestión ni afirma ni desmiente. El pasado 5 de mayo se celebró en Bruselas una reunión donde se discutió la nueva Directiva sobre fiscalidad del tabaco. En la rueda de prensa posterior, Salgado dejó claro que el Gobierno español aceptará lo que la Unión Europea decida y recordó que «el incremento del precio del tabaco no tiene afán recaudatorio, sino un objetivo de prevención sanitaria». Declaraciones en las que los defensores de una vida con menos humo quieren ver el apoyo de la nueva vicepresidenta económica.
La asociación de médicos también reclama que se eleven los impuestos especiales para la picadura de liar, aproximadamente un 50% más barata por su menor carga impositiva. Con un precio tan bajo, su consumo ha aumentado un 66,5 por ciento en los cuatro primeros meses del año respecto al mismo periodo del año anterior.
Desde la Dirección General de Tributos, se prefiere esperar al acuerdo europeo antes que discutir una propuesta nacional: «La nueva Directiva está muy avanzada. Es una fiscalidad compleja y parece más razonable esperar a que las nuevas reglas a nivel europeo estén fijadas».

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